La propagación del coronavirus que arrecia en 180 países del mundo, y que lleva más de 900 mil contagiados y más de 45 mil decesos comenzó, oficialmente, cerca de la Navidad de 2019 en un mercado de mariscos en la ciudad china de Wuhan. Sin embargo, un informe periodístico reveló que su origen podría no ser el trascendido.
Gracias a un programa de televisión español, conducido por el periodista y escritor José Javier Esparza Torres, un informe de archivo de la RAI había mencionado la existencia del COVID-19 en 2015.
De acuerdo a lo que había mencionado la televisión italiana en ese momento, científicos chinos habían creado un “supervirus pulmonar” a partir de un coronavirus del murciélago.
En principio, según informaron, el objetivo de la creación de este virus era meramente experimental, a pesar del enorme riesgo que esto produciría, de llegar a propagarse.
El virus fue probado en ratones y provocaba una pulmonía aguda, pero no era letal. Sin embargo, al pasar al ser humano, algo que el informe destacaba como algo chequeado, podría ser más grave.

De hecho, de acuerdo al informe de la RAI, el nuevo virus podría ser fácilmente modificado para pasar de los murciélagos al ser humano, sin necesidad de que previamente pase por ratones.

Un detalle que alimenta las especulaciones sobre el origen del COVID-19 es que el experimento, si bien estaba realizado en China, era financiado por Estado Unidos, que al ver el potencial destructivo del virus, decidió suspender las investigaciones.