El primer ministro británico, Boris Johnson, terminó internado por “precaución” ante los “síntomas persistentes” de coronavirus que el político viene arrastrando hace diez días. En las últimas horas, se supo que el británico tuvo que ser asistido por el estado de su respiración.
De acuerdo a lo publicado ayer por el portavoz oficial del jefe de Gobierno en un comunicado, Johnson fue ingresado en un hospital “para que se realicen pruebas”, “bajo las recomendaciones de su médico”.
“Esta es una medida de precaución, dado que el primer ministro continúa teniendo síntomas persistentes de coronavirus diez días después de haber dado positivo”, agrega el escrito.
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Es que el líder británico anunció el 27 de marzo que había sido diagnosticado con coronavirus y que tenía que permanecer en aislamiento en su apartamento de Downing Street, durante siete días, donde solo le dejaban comida y papeles en la puerta. En las últimas horas su estado se complicó.
Sin embargo, el primer ministro continuó encabezando reuniones por videoconferencia y muchos en su entorno señalaban que esta falta de descanso hizo que el viernes continuara teniendo bastante fiebre y que el domingo su médico decidiera llevarlo a un hospital.
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Según el diario The Guardian, “estaba más gravemente enfermo de lo que él o sus funcionarios estaban dispuestos a admitir” y fue visitado por médicos preocupados por su respiración. Por este motivo, los médicos decidieron suministrarle a Johnson oxígeno de manera externa.
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Ante esta situación, la reina Isabel II, de 93 años, se dirigió el domingo al país en un discurso emitido por televisión, algo que sólo ha hecho cuatro veces en sus 68 años de reinado. Pidió “determinación” y esfuerzo colectivo para frenar la pandemia y dio las gracias al personal sanitario que lucha contra ella noche y día.