Una de las vacunas contra el coronavirus producidas en China ya tiene patente. El fármaco producido en conjunto por el Instituto Científico Militar y la empresa biofarmacéutica CanSino Biologics aún está atravesando las pruebas clínicas en fase 3.
Según medios locales, la Oficina Estatal china de Propiedad Intelectual, afirmó que la inyección producida en el país asiático ha demostrado que "puede inducir al cuerpo a producir una fuerte respuesta inmune celular y humoral en poco tiempo".

En los ensayos en fase 2 la vacuna había demostrado su seguridad y que induce a una inmunidad contra el nuevo coronavirus. El medicamento está hecho a partir de un “anticuerpo monoclonal neutralizante altamente eficiente”, según indicó Efe.
Sin embargo, aunque los ensayos en más de 500 personas hayan dado resultados positivos, se precisa de más pruebas en fase 3 para confirmar su efectividad frente al nuevo coronavirus. La empresa busca llevar a cabo estos ensayos fuera del país.

Que se haya otorgado la patente a la compañía farmacéutica pone sobre la mesa la “originalidad y creatividad” en la fabricación de la vacuna, según expertos en la materia que fueron citados por el medio estadounidense Global Times.
Se espera que la vacuna de CanSino Biologics pueda ser producida en masa en un breve período de tiempo, aunque no especificaron cuándo sería. Además, la patente alega que el fármaco es “rápido y fácil de preparar”.
Además de la vacuna, los países continúan llevando adelante medidas preventivas para frenar el avance del Sars Cov 2. En este contexto, la capital de la provincia china de Cantón va a suspender, aunque temporalmente, la importación de mariscos y carnes congelados.
Recientemente, tres empleados de una cadena de supermercados contrajeron el virus por estar en contacto con estos productos. Cuando pase la suspensión, los congelados estarán bajo control estricto y serán inspeccionados a través de pruebas de ácido nucleico.