Con un estrecho resultado de 60 votos a favor, 59 en contra y una abstención, la Knesset de Israel (Parlamento Nacional) aprobó a la nueva coalición de Gobierno que liderará al país de Oriente Medio por los próximos cuatro años, poniéndole punto final a los 12 largos años de mandato del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Anímicamente abatido y con un rasgo de sorpresa en su expresión, el líder del partido Likud, el más grande del Parlamento israelí, aceptó el resultado de la votación en silencio y permaneció sentado en su antigua tribuna del Senado hasta el que presidente del hemiciclo, Yariv Levin, juramentó a quien será su reemplazo: el líder del partido ultranacionalista Yamina, Naftali Bennett.
Fuente: (RTVE noticias).
Luego del acto de investidura, Benjamín Netanyahu se levantó del palco presidencial para estrechar la mano de su sucesor y, sin mediar palabras, se retiró en silencio de la Knesset, entre aplausos y abucheos de sus detractores políticos.
¿Qué sigue ahora para Netanyahu?
Aunque el líder derechista ya no ejercerá como primer ministro de Israel, aún Netanyahu tiene un puesto dentro de las filas del Parlamento como el máximo dirigente del partido mayoritario Likud, mismo que se ha comprometido a servir como “piedra de tranca” para la alianza opositora.
Fuente: (France 24).
En una entrevista para la cadena hebrea de noticias, el expremier de Israel se opuso enérgicamente a este nuevo “bloque de cambio”, al cual catalogó como “un fraude abismal”; a la par, puntualizó que será muy difícil mantener esta alianza entre ocho partidos tan heterogéneos (políticamente hablando), por lo cual considera que “en cualquier momento podría volver al poder”.
No obstante, esta afirmación del exdirigente israelí dependerá exclusivamente de juicio por corrupción y soborno que se lleva a cabo en su contra, mismo que no podrá volver a aplazar con el uso de sus influencias políticas.