Un grupo de científicos del Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea (Copernicus) alertó este jueves que el agujero que perforó la capa de ozono en el hemisferio sur del planeta Tierra ahora es muchísimo más grande que el año pasado.
Desde el Centro de Monitoreo de la Atmósfera de la UE se confirmó hoy que ahora este aterrador hoyo en el manto protector de la Tierra es más grande de lo habitual incluso, superó en tamaño a la Antártida.

El hueco en la capa de ozono se descubrió en el año 1974.
Según Copernicus, el llamado agujero de ozono aumentó de manera considerable su tamaño en los últimos meses, mucho antes del inicio oficial de la temporada de primavera austral, que es la época del año en la que este colosal hueco invisible se deja ver de forma oficial en el polo sur.
“Este año, el hueco en la capa de ozono es un 25% bastante grande y potencialmente también más profundo que desde su aparición, a mediados de los años setentas”, explicó en conferencia de prensa Vincent Henri Peuch, director en jefe del servicio de monitoreo satelital de la UE.

El activismo ecológico a nivel global se originó desde la aparición del hueco en la capa de ozono.
De acuerdo con Peuch, a pesar de los esfuerzos ambientalistas a nivel mundial por reducir el consumo de productos químicos que deterioran la capa de ozono del planeta, aún no se ha podido disminuir el tamaño de este orificio. Además, reveló que con el paso de los años este problema en la atmósfera se ha tornado mucho más complicado.
Datos científicos afirman que para el año 2060 el hueco en la capa de ozono podría duplicar su tamaño actual.

Diversos tipos de sprays de lata fueron prohibidos desde los años ochenta para proteger la capa de ozono.
Para qué sirve la capa de ozono
Básicamente, este manto atmosférico catalogado como capa de ozono es el responsable de resguardar al planeta Tierra de los rayos ultravioletas que emite nuestro astro mayor, el Sol. Sin este campo protector alrededor de la orbe terrestre no existiría la vida humana, o por lo menos no la que se conoce actualmente.
Su ausencia en la Tierra significaría un mayor cantidad de radiación solar, el derretimiento total de los polos, escasez de vegetación y de la vida humana en general, de allí la importancia de protegerla.