El próximo 2 de octubre serán las elecciones presidenciales en Brasil. Muchas cosas pueden pasar hasta entonces, pero algo que se sostiene en el tiempo es la polarización en la sociedad brasileña: al día de hoy, ningún otro candidato más que Jair Bolsonaro o Luíz Inácio Lula da Silva tiene posibilidades de vencer.
Aunque todavía no se realizaron los anuncios oficiales, se da por descontado que el actual mandatario de Brasil buscará la reelección y el líder petista aspirará a retornar al Palacio del Planalto. La última encuesta del instituto Datafolha realizada esta semana señala que Lula da Silva continúa en la delantera.

Lula también era el favorito en las encuestas en 2018, pero fue encarcelado.
Este último sondeo muestra que el 43% de los consultados votaría por el exjefe de Estado de Brasil en la primera ronda de los comicios, mientras que el 26% lo haría por el actual presidente.
Así, las cifras señalan una menor ventaja por parte de Lula de la que ostentaba en diciembre, aunque esta comparación es parcialmente pertinente, puesto que en la encuesta se cambió la lista de candidatos.

Bolsonaro continúa con su ventaja entre los electores evangélicos y los sectores de mayor poder adquisitivo.
Aún así, en diciembre, el voto al líder del PT (Partido de los Trabajadores) oscilaba entre el 47 y el 48%, mientras que el de Bolsonaro se ubicaba entre el 21 y el 22%.
Aquel 43% de los votos no le alcanza al expresidente del país vecino para ganar en primera vuelta (tiene que tener más del 50% de los sufragios), pero en segunda vuelta también le ganaría al excapitán del Ejército: 55% a 34%.

Lula es el favorito entre los más jóvenes, los menos favorecidos y los menos escolarizados.
Ninguna “tercera vía”
La intención de voto de las alternativas entre la ultraderecha y la izquierda es prácticamente nula. Los posibles candidatos que evaluó Datafolha incluyeron, por ejemplo, al exjuez Sergio Moro (que envió a Lula a la cárcel y que luego fue ministro de Bolsonaro) y a Ciro Gómes, líder del PDT (Partido Democrático Laborista).

El exjuez Sergio Moro, cuyas sentencias contra Lula fueron anuladas por la Corte Suprema.
Mientras que Moro ostenta una intención de voto del 8%, Gómes (que fue el tercero más votado en 2018) tiene un 6%. Detrás de ellos se ubican una serie de figuras de la política de Brasil que no superan el 5% de los votos, como el actual gobernador de San Pablo, Joao Doria.