Lo lograron. El enfurecido y empobrecido pueblo de Sri Lanka sacó a la familia Rajapaksa del poder después de meses de masivas manifestaciones. Hoy, después de que el Parlamento aceptara la dimisión del presidente Gotabaya Rajapaksa, quien huyó del país hacia Singapur, la alegría se siente en las calles.
"El anuncio de la dimisión por la mañana no era nada nuevo para nosotros. Por la noche supimos que el presidente del Parlamento recibió la renuncia, así que tiramos petardos, tocamos música y celebramos por la noche", contó Buddhi Prabodha Karunaratne, uno de los manifestantes en Colombo, la capital del país asiático. En buena parte de Sri Lanka se vieron escenas similares.
Fuente: (DW)
No obstante, la ciudadanía no piensa dejar las calles de la capital de Sri Lanka por ahora. Ya hoy comenzaron las convocatorias para concentrarse en el parque Galle Face, epicentro de las protestas desde que comenzaron a ser más masivas hace tres meses. Lo que sucede es que la mayoría de los manifestantes exige que también el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, dé un paso al costado.
"El enemigo común se ha ido, pero ahora una persona mucho más peligrosa está en el poder. Ranil necesita ser ahuyentado. Debemos permitir que el Parlamento se reúna y haga el trabajo de acuerdo con la Constitución", indicó Erandi de Alwis, otra de las manifestantes, a la agencia Efe.

Ciudadanos de Sri Lanka festejan la renuncia de Rajapaksa.
Qué pasará ahora
Tras hacerse efectiva la renuncia de Rajapaksa, el primer ministro Wickremesinghe asumió la Jefatura de Estado de manera interina hasta el 20 de julio, según se estima. Ese día, los 225 diputados que conforman el Parlamento llevarán adelante una votación secreta donde elegirán al nuevo presidente, quien estará encargado de timonear al país para salir del pozo.
Sri Lanka vive su peor crisis institucional y económica desde su independencia en 1948. Una mala gestión, una deuda externa astronómica (51 mil millones de dólares) y la falta de divisas provocada por la caída del turismo durante la pandemia, entre otros factores, conformaron un cóctel que terminó de explotar este año por la incapacidad del Gobierno de importar bienes esenciales, como alimentos, medicamentos y combustible.

El presidente interino de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe.
Cuando se estabilice la situación institucional, el país debe retomar las negociaciones con los prestamistas para restructurar su deuda, así como también un programa de rescate urgente con el FMI (Fondo Monetario Internacional).