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Christine Lagarde defendió la postura del FMI con la Argentina

Consideró que hicieron “lo mejor que pudimos”.

Nicolas Zabaleta
Nicolas Zabaleta
Christine Lagarde. Fuente: (Twitter)
Christine Lagarde. Fuente: (Twitter)

La ex presidenta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, insistió con la defensa en la postura que tomó el organismo cuando le otorgó a la Argentina el préstamo más importante de su historia. “Hicimos lo mejor que pudimos en ese momento”, afirmó.

La actual presidenta del Banco Central Europeo dio una entrevista para Bloomberg y reconoció que el programa económico implementado en Argentina “tuvo efectos colaterales, se incrementó la pobreza y la alta inflación”. “Hicimos lo mejor que pudimos en ese momento cuando los líderes de la Argentina vinieron a nosotros porque estaban en una muy difícil situación”, añadió.

“Lo especial de ese programa (con Argentina) fue que pudimos anticipar que iba doler e insertamos en el programa suficientes protecciones para la seguridad social que permitían activar medidas de seguridad orientadas a proteger a los sectores más vulnerables”, detalló la ex titular del organismo monetario.

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Para la abogada francesa, el Fondo intentó anticiparse a los efectos negativos del modelo pero, “desafortunadamente los hechos recientes que fueron disparados por cuestiones políticas resultaron ser muy difíciles para la población”.

A su vez, consideró que, dentro de la serie de recetas que fueron aplicadas en otros países por el Fondo, “hubo grandes y moderados éxitos” y que, en nuestro país, hicieron “lo mejor que pudimos en ese momento”. “Cuando los líderes de la Argentina vinieron a nosotros estaban en una muy difícil situación”, agregó la economista.

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Lagarde comentó que, una de las cosas que aprendió en su paso por el FMI es la importancia de escuchar “a todos, a los políticos”, pero fundamentalmente a “la gente, tratar de entender las voces críticas, incluso la de aquellas voces inusuales o no esperadas”.

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Finalmente, la ex titular del FMI señaló la necesariedad de “ponerse en los zapatos del otro” y comprendió la reacción de muchos sectores contrarios a las políticas del Fondo, cuando éste interviene. “El destino de la institución es ser el chivo expiatorio cuando las cosas van mal y ser criticado, ex post, por esos maravillosos economistas que no dijeron una palabra cuando el FMI interviene”.