No pasó mucho tiempo para que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, reconsidere la exclusividad del aumento para los empleados estatales de “planta permanente” y aplique la misma medida para los trabajadores “contratados”.
El beneficio para los estatales permanentes lanzado ayer por el gobernador contaba de un aumento fijo de $3.000 en los salarios de febrero y $4.000 a partir del pago de la remuneración de marzo. El incremento es a cuenta de las paritarias 2020.
A causa de un reclamo de la Asociación de Trabajadores del Estado, Kicillof lanzó un instructivo rectificativo en donde cita que “deberá considerarse como personal alcanzado por el aumento a los contratos de empleo público normados por los artículos 111 inciso c) y 115 de la ley N°10430”. A tal fin -se agregó- se incrementarán los importes máximos mensuales de los contratos.

Los nuevos beneficiarios de la medida del ex ministro de Economía son empleados que forman parte de un régimen contemplado por las leyes locales y que debería ser utilizado solo para los profesionales técnicos que cumplen tareas puntuales en el Estado.
Pero que por cuestiones políticas y administratiavas, con el correr del tiempo y de los gobiernos se lo considera una vía irregular de incorporación de personal precarizado.

Los contratados son profesionales que en vez de formar parte de la planta permanente y contar con todos los derechos que les corresponden, facturan cada 30 días la tarea que prestan en diversas áreas; “locación de servicios”, en términos jurídicos.
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El aumento dispuesto por el mandatario provincial excluye a los docentes, que se mantienen en pleno debate y esperan la resolución de la paritaria nacional, a los integrantes del gabinete, y al personal jerarquizado superior.