La empresa General Motors y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) llegaron a un acuerdo luego de que la empresa extranjera asegurara que no podía seguir teniendo los 1.300 empleados contratados en su planta de Santa Fe. El arreglo implica una serie de suspensiones rotativas para evitar los despidos.
Es que la compañía afirma que se vio afectada por la caída de la demanda brasileña y, de los 1.300 operarios que trabajan en la planta de Alvear, en Santa Fe, pretendían despedir entre 500 y 600.
“Se llegó a este acuerdo para evitar despidos; los números de la producción de vehículos no daban. Antes de que unos 600 trabajadores queden en la calle, preferimos este acuerdo”, declaró Marcelo Barros, secretario general del SMATA seccional Rosario.

En este arreglo, a lo que llegaron es a un compromiso por parte de GM de hacer “el pago del 70% de los sueldos hasta junio, 65% por los siguientes tres meses (julio, agosto y septiembre) y 60% de los salarios en el último trimestre de este año”.
“Ahora se llegó a ese porcentaje de sueldo, porque sobraban entre 500 y 600 trabajadores. Entonces, como acá todo es solidario, peleamos para que la gente siga dentro del sistema laboral”, destacó el representante de los obreros de General Motors.

El referente sindical reconoció que la empresa no está produciendo lo suficiente y que la demanda cayó significativamente: “Antes se fabricaban en dos turnos 35 vehículos por hora, con 3 mil personas, pero luego bajó en forma significativa la producción. Brasil pidió por ejemplo, 50 mil vehículos Cruze el año pasado, y luego apenas 25 mil”, explicó.

La planta estuvo cerrada todo el mes pasado y la primera semana de marzo, gracias a un acuerdo con el personal en el que se coordinaron para tomarse vacaciones todos juntos. Durante ese período se renegociaron las suspensiones rotativas. “Llegamos a este acuerdo para que la gente siga trabajando y no quede en la calle”, cerró.