Interminables filas de gente y amontonamiento de personas, muchos de ellos parte de la población de riesgo frente al coronavirus, es lo que se presentó hoy ante la apertura de bancos para pagar a jubilados, pensionados, beneficiarios de planes, de programas de ayuda social, y beneficiarios de las AUH y AUE.
La Policía hace el intento por que se respete el distanciamiento social pero los jubilados protestan por la “desorganización” y el amontonamiento que los lleva a romper con las normas establecidas por la emergencia sanitaria.
El estado de situación en algunos lugares del conurbano es alarmante; se ve hasta un kilómetro de personas alineadas que esperan en el frío de la mañana para poder llegar a la ventanilla y cobrar sus haberes y planes sociales, exponiéndose a la posibilidad de contagio de coronavirus.

Decenas de personas, para reservarse un lugar en la fila, han decidido pasar la noche haciendo guardia frente a las sucursales de los bancos que han abierto durante la pandemia por orden del Banco Central.
Este increíble acontecimiento no afecta únicamente al conurbano, en la Ciudad de Corrientes el amontonamiento de gente en las calles en plena cuarentena es un fenómeno realmente impresionante donde se ven sobre todo personas mayores haciendo interminables filas.

El caos frente a los bancos se replica en la Ciudad de Buenos Aires, en Santa Fe, en San Juan y en otras ciudades del interior. Una situación alarmante frente a las altas probabilidades de contagio que significan las aglomeraciones en este momento.

Esta preocupante situación pone en evidencia que el protocolo dispuesto por la atención de los jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales se cumple dentro de los bancos pero no en la calle donde el número de gente sigue creciendo.