La Ciudad de Buenos Aires iniciará un férreo control de salud a sus profesionales sanitarios, debido a su contacto constante con la enfermedad.
El Ministerio de Salud porteño definió, entonces, que los trabajadores y trabajadoras de la salud serán sometidos a testeos en distintas instituciones.

Una de ellas será el centro donde se produjo el primer fallecimiento por coronavirus en la Argentina, el Hospital Argerich, pero también se estudiará a los médicos del Fernández y el Muñiz.
Además, con el tiempo también se harán testeos focalizados a los profesionales dedicados a terapia intensiva, así como también esta política se extenderá paulatinamente hacia otros hospitales.

La Unidad Febril del Hospital Muñiz es un claro ejemplo de cómo se han expuesto a niveles exorbitantes los médicos en su labor de contener, por ejemplo, casos sospechosos de coronavirus.
Al ser muy contagiosa, la enfermedad proveniente de China ha llevado a realizar diferentes operativos de prevención acercando la salud a la población. Estas políticas siempre requieren de personal sanitario.
Por eso es comprensible que se intente focalizar los testeos sobre quienes además son las únicas personas capacitadas para salvar a otros de los efectos del virus.
La Ciudad cuenta además con una gran cantidad de voluntarios que se acercan a ayudar al personal de salud con la atención de los pacientes.