Con el fin de evitar la propagación del coronavirus, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta lanzó un nuevo protocolo sanitario para los entierros y cremaciones de personas que estaban infectadas.
Con este ceremonial para despedir a las víctimas del coronavirus lo que busca la Ciudad, principalmente, es resguardar la salud de los familiares y de los operarios que lleven a cabo los servicios funerarios.
Cabe recordar que, en este contexto, la gestión porteña exceptuó de la cuarentena a los trabajadores que realizan los entierros y cremaciones, pero no así a los “cónyuges, hermanos, ascendientes y descendientes del difunto” que quieran asistir a velorios.

En ese sentido, la administración de la CABA reconoció que estamos “ante una situación dolorosa”, pero también advirtió la necesidad de “proteger a los familiares y a quienes trabajan todos los días en los cementerios”.
De esta manera, respetando las condiciones del aislamiento social y preventivo, los accesos a los cementerios permanecen cerrados y los cortejos quedaron suspendidos. Durante la inhumación de la víctima del coronavirus, sólo se permitirá la presencia de una persona y el coche fúnebre deberá llegar directamente al lugar del entierro o cremación.
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En caso de fallecimiento por coronavirus, las familias de la víctima podrán elegir inhumar su ser querido en tierra, bóveda o nicho, o recurrir a la cremación, en todos los casos el ataúd tendrá que llevar puesto una bolsa protectora.
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Quienes puedan acompañar al fallecido por coronavirus durante el sepelio deberán usar sí o sí barbijo y guantes, tal como el personal del cementerio, que también portarán una vestimenta especial: llevarán puesto un calzado de seguridad, una bata quirúrgica y gafas.