Desde el miércoles 29 de julio, los porteños podrán volver a las peluquerías, pero deberán respetar un estricto protocolo sanitario. Así lo anunció el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) este viernes en conferencia de prensa.
Este rubro de actividades permaneció cuatro meses cerrado, desde el 20 de marzo, día en que comenzó la cuarentena obligatoria en todo el territorio argentino.

Para evitar que la visita a la peluquería termine en un nuevo contagio de coronavirus, el Gobierno de Larreta dispuso una serie de medidas que incluyen sacar el turno previamente y concurrir al local solo.
Aún en los salones más grandes de CABA, las sillas de los clientes deberán estar separadas por quince metros cuadrados y por eso, en la mayoría de los casos, no habrá más de una persona siendo atendida en todo el lugar.

Las clásicas piletas para el lavado del cabello también deberán estar separadas, pero por un metro y medio de distancia. El tapaboca para clientes y trabajadores será obligatorio durante toda la estadía en el local.
El clásico café o bocadillos que muchos salones de belleza ofrecían para agasajar a los asistentes estarán prohibidos y todo el que ingrese deberá lavarse las manos antes de poder comenzar con el corte o tratamiento.
Las batas serán descartables y los empleados usarán un uniforme adentro del espacio de trabajo que luego deberán sacarse para volver a sus casas.
Por último, las tollas para el secado del cabello no podrán ser reutilizadas para otra persona hasta no ser lavadas a una temperatura de entre 60° y 90°.