Según un cálculo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los impuestos representan entre el 1,66% y el 3,30% del ingreso neto de cada trabajador. Por fuera, quedaron excluidos el impuesto a las Ganancias y al trabajo.
El impuesto a los bienes personales, cobrados por el Gobierno Nacional y los impuestos inmobiliario y automotor, cobrados por las provincias y los municipios, se calculan en base al patrimonio de cada trabajador.

Sin embargo, a pesar de ser relativamente “baratos”, estos gravámenes representan entre el 10% y el 15% de la recaudación propia de cada provincia y es el segundo impuesto de mayor peso para los municipios. La Nación no le da mucha relevancia.
De acuerdo al economista Nadin Argañaraz, titular del IARAF, entre un trabajador que percibe unos $50 mil mensuales y que alquila una vivienda, y una mujer que cobra $240 mil por mes y que tiene una casa en un barrio privado y dos autos, las tasas patrimoniales pasan del 2,25%, en el primer caso, al 3,30% en el último.

Asimismo, estas cargas se aplican sobre un patrimonio que no genera renta alguna (auto y vivienda propia), y que, además, requiere de gastos adicionales como mantenimiento, reparaciones, cuidados y desvalorización con el paso del tiempo.
Pero además, hay que tener en cuenta que todos los trabajadores registrados tienen un “costo laboral” mayor al salario neto por los otros impuestos. Si se tiene en cuenta lo que paga el empleador y lo que le termina quedando al trabajador, casi uno de cada tres pesos se va en impuestos.
Por otro lado, un fallo de la Justicia Federal de Moreno ordenó no cobrarle el Impuesto a las Ganancias a una jubilada, por considerarse inconstitucional. La medida fue determinada, al margen de su edad o situación de vulnerabilidad.
De esta manera, AFIP “deberá abstenerse en forma inmediata de efectuar y/o admitir descuentos y/o retenciones por impuesto a las Ganancias en el haber previsional hasta tanto el Congreso Nacional legisle sobre el punto”.