Durante los últimos días la adquisición de vacunas contra el coronavirus manufacturadas en Cuba, ha sido un tema de negociación entre el Gobierno argentino y el de la isla caribeña presidida por Miguel Díaz-Canel.
Las negociaciones entre ambas naciones ya han empezado e incluso el mandatario de la nación caribeña visitó el país el pasado 29 de mayo, donde se reunió con el presidente Alberto Fernández y la ministra de Salud, Carla Vizzotti.
Los fármacos en cuestión son la Soberana 02 y la Abdala, las cuáles según reporta el medio Infobae, pueden ser pagadas por un monto que el gobierno cubano debe a la Argentina desde 1973.

El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel junto a Alberto Fernández.
En ese año, la isla recibió un préstamo millonario para financiar la compra de varios automóviles y maquinaria agrícola. Según el excanciller de la nación Juan Archibaldo Lanús, este fue el “mayor crédito otorgado por la Argentina a país alguno hasta ese momento”.
Deuda millonaria
En 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, la Argentina le sustrajo el 75% de la deuda y cerró un acuerdo con Cuba para que pague el 25% remanente con “el pago de intereses futuros en efectivo; atención médica gratuita de alta complejidad durante cinco años a argentinos de bajos ingresos en hospitales cubanos para tratamientos de rehabilitación de lesiones graves”, y otros bienes y servicios.

Cristina Fernández junto al expresidente cubano Fidel Castro en 2009.
A pesar de las buenas relaciones entre la siguiente presidencia de Cristina Kirchner, está deuda no fue modificada ni fue pagada por el gobierno cubano, a pesar de formarse más de 11 acuerdos entre ambas naciones.
Está histórica deuda vuelve a ser relevante por las vacunas, que según el embajador argentino en La Habana, Luis Illaregui, podrían llegar al país en agosto, cuando se espera que Cuba vacune a al menos el 70% de su población.
Según los últimos datos promovidos por el Ministerio de Salud cubano, se han administrado más de 3 millones de dosis de estos fármacos y se han vacunado al 16% de sus habitantes al menos con una inyección y al 1,9% con ambas.