La decisión de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner de renunciar a cualquier candidatura para las elecciones 2023 movilizó a los sindicalistas de un lado y el otro de la grieta.
Los gremios que están parados en el sector kirchnerista miran con atención el dedo de la jefa a la hora del armado de las listas y esperan su bendición como ocurrió en las elecciones de 2021.

Cristina Fernández de Kirchner, Vicepresidenta de Argentina Fuente: Cronista
Del otro lado, la alianza que formó la Confederación General del Trabajo (CGT) con piqueteros oficialistas se ilusiona con un frente junto a gobernadores del PJ y los movimientos sociales que llegue con fuerza a las PASO para disputarle espacios de poder al kirchnerismo.
Las divisiones internas en el sindicalismo peronista son cada vez más notorias. Mientras el ala K promueve la movilización del lunes 19 en el CCK en respaldo a la vicepresidenta, la CGT no invitaría a la marcha, aunque emitió un tibio comunicado que rechaza el fallo judicial que condenó a Cristina.

Héctor Daer, Secretario General Gremio de la Sanidad. Fuente: Infogremiales
Con el lanzamiento del Movimiento Nacional Sindical Peronista el 17 de octubre, los “gordos, independientes y el barrionuevismo” plantaron la bandera de la autonomía de los líderes del Frente de Todos y mostraron que no están dispuestos a aceptar candidaturas digitadas por Cristina y Máximo Kirchner.
Héctor Daer, uno de los tres líderes de la CGT, lanzó, en el acto del 17 de octubre, la frase que grafica la postura del movimiento que acababan de fundar: “No queremos romper el peronismo, pero queremos peronismo con trabajadores y trabajadoras”.