Se viene uno de los momentos del año en donde los argentinos más dinero gastan, ya que la Navidad y el Año Nuevo conllevan un gasto enorme en cuanto a la comida que se adquiere para estos días especiales y en la decoración. Justamente, en este último punto nos detendremos y vamos a hablar del mágico arbolito.
A menos de una semana para que llegue el 8 de diciembre y en la mayoría de las casas se arme este representativo elemento de las fiestas, el canal de noticias TN reveló cifras que atentan directamente contra el bolsillo. Según las cifras entregadas, armar el arbolito de Navidad podría costar entre un 300 y 310 % más caro que el 2023, pese a que la inflación ha ido disminuyendo en este año.
Solo para la compra de este representativo objeto hay que gastar una gran cantidad de dinero, ya que la base para un arbolito nuevo es de 50.000 pesos. "Depende de la altura, el color y la cantidad de ramas o puntas", advirtió el gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la Cámara Argentina del la industria del Juguete, Julián Benítez.

El 8 de diciembre es el día en que se arma el árbol.
Según las propias palabras de Benítez, el motivo por el que se notó un claro aumento en el precio es por la "inflación acumulada en los últimos 12 meses" y destacó que los árboles de 50 centímetros, los más pequeños del mercado, pueden valer hasta $40.000. Pero esto no es todo, sino que hay que sumar todos los accesorios típicos de la Navidad.
Para un set de bolitas hay que gastar entre $5.000 hacia arriba, dependiendo el material y la cantidad. En esta línea, la estrella que va en la copa del árbol está por encima de los $7.000 y, finalmente, las luces led que decoran todo el árbol tiene un valor que oscila entre los 12 y 14 mil pesos. Por otra parte, fuera de este elemento navideño, podemos encontrar pesebres por $12.000-$15.000, dependiendo de su tamaño.

A todo esto hay que sumar el valor de los adornos adicionales.
La cena de Navidad, impagable
Otro de los problemas tiene que ver con la comida de los días 24 y 31 de diciembre, momentos en los que la familia se suele reunir. Es claro que cada vez el consumo de carnes se cae demasiado, pero también hay que contar con los aumentos constantes de los productos vacunos.
Es por eso que, posiblemente, empezamos a apreciar que en las diferentes casas se opte por una festividad alternativa con pollo o cerdo sobre la mesa.