La inflación en Argentina se fue de las manos en los últimos meses y esto llevó a una baja impresionante del consumo, más allá del impacto negativo que genera en las empresas, eso también tiene graves consecuencias para los empleados y, por ende, para la sociedad. Una de las grandes problemáticas son los despidos.
Por ejemplo, la empresa multinacional mexicana Bimbo tomó una drástica decisión con respecto a su planta de producción ubicada en la provincia de Córdoba. En las últimas horas, comenzó un "plan de achique" que llevó al despido de varios empleados. Hasta el momento, las fuentes gremiales confirman que se dejaron sin trabajo a 20 personas.

Los despidos en Bimbo preocupan a todos.
La planta tiene como trabajadores de fábrica a aproximadamente 170 personas. Después de los despidos, el próximo paso, según adelantan los trabajadores serían suspensiones o achique de la jornada laboral, algo que lógicamente repercutiría en las remuneraciones. Por todo esto, el Sindicato de la Alimentación (STIA) de Córdoba se declaró en estado de alerta. Advirtieron también que: "La caída en el consumo y la recesión producto del plan económico del gobierno nacional de recortes y ajuste está mostrando una de sus peores consecuencias con caída de la actividad, reducción de jornada y despidos en el sector".

Este producto fue el que más aumentó.
La gravedad de que Bimbo continúe con los despidos
Bimbo tiene una posición dominante en el mercado local de panificados, en la actualidad cuenta con una porción de aproximadamente el 60 % de consumidores a pesar de ser una multinacional mexicana. Durante este período de inflación, fueron justamente sus productos los que más aumentaron en las góndolas.
Algunos recientes estudios confirman que en la actualidad el pan de molde de la marca Bimbo cuesta alrededor de u$s3,6, el mismo producto en Estados Unidos se paga u$s1,87 y en España u$s1,39. Un dato que no es menor y por eso sorprende el precio, ya que en Argentina se produce e incluso exporta el trigo.

Argentina es productora de trigo, por ende el precio es exacerbado.
"Las empresas alimenticias tuvieron y tienen toda la libertad para subir los precios, los fijaron con un valor del dólar superior al real. Ahora no quieren bajar los precios y que el ajuste lo paguen los trabajadores y trabajadoras”, explicaron desde el gremio de la alimentación.