Luego de su paso por Estados Unidos, donde realizó su primera presentación ante la ONU con fuertes críticas al organismo, Javier Milei viajará a Córdoba para monitorear los incendios forestales.
Junto a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, el Jefe de Estado viajará a las 12:00 a la provincia que desde hace días ha sido azotada por las llamas. Según se informó oficialmente, la idea es que Javier Milei visite las zonas más afectadas.

Los incendios de Córdoba han sido propiciados.
Asimismo, se prevé que Javier Milei ponga a disposición de la provincia recursos del Gobierno nacional para atender la emergencia, en línea con lo manifestado esta semana por Guillermo Francos.
El Jefe de Gabinete incluso se habría comunicado con el gobernador Martín Llaryora para conversar sobre la situación y aseguró que el Gobierno provincial “está haciendo todo lo posible para controlar el evento”.

A razón de ello, en las últimas horas, debido a la crítica situación que atraviesa la provincia, el Gobierno desplegó nuevos recursos en las zonas afectadas por el incendio: 32 nuevos brigadistas y personal técnico altamente especializados de la Administración de Parques Nacionales, junto con un minibus y dos camionetas pick up.
Alrededor de 800 bomberos están en la zona, junto a brigadistas y también personal del Ejército, que se sumó para colaborar en las tareas, pues continúan focos activos en Capilla del Monte, La Granja y Chancaní.

Según un informe de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), por los incendios de la última semana ya se quemaron en la provincia alrededor de 43.000 hectáreas.
La críticas de Milei a la ONU
Al exponer por primera vez ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente se presentó como "un economista liberal libertario que jamás tuvo la ambición de ser político”.

Milei propuso la creación de "una agenda de libertad".
Asimismo advirtió que la ONU fracasará si "continúa promoviendo los mandatos de la Agenda 2030", pues además consideró que el organismo impone esa agenda a los países miembros, y que dicha agenda no es más que un programa “de corte socialista” que favorece “a intereses privilegiados”.