Más de 120 personas murieron en Río de Janeiro durante una serie de operativos policiales contra el Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil. Las redadas, que comenzaron el lunes y se extendieron hasta la madrugada del miércoles, se desarrollaron en los complejos de favelas de Alemão y Penha con el objetivo de capturar a líderes del grupo narcotraficante. En los enfrentamientos participaron más de 2.500 agentes, apoyados por helicópteros, drones y vehículos blindados.
Según el balance oficial, entre las víctimas hay al menos cuatro policías y decenas de presuntos miembros del Comando Vermelho. Las autoridades reportaron además más de 80 detenidos e incautaron 42 fusiles de alto calibre, municiones y drogas. El operativo fue descrito por el gobernador Cláudio Castro como “una guerra abierta” contra el crimen organizado que domina zonas donde el Estado está prácticamente ausente.

El despliegue de 2.500 agentes y vehículos blindados paralizó gran parte del norte carioca, con escuelas cerradas y transporte suspendido. Fuente: (Instagram)
En la capital carioca, el despliegue de fuerzas paralizó barrios enteros. Se suspendieron clases en 45 escuelas, doce líneas de transporte público fueron desviadas y miles de familias permanecieron confinadas por los tiroteos. Imágenes difundidas por medios locales mostraron calles desiertas y vehículos calcinados en zonas de intenso enfrentamiento. En medio de este contexto, Río de Janeiro volvió a quedar bajo fuego cruzado entre el Estado y las bandas criminales.

El operativo contra el Comando Vermelho dejó más de un centenar de muertos y reavivó críticas por el uso excesivo de la fuerza en zonas urbanas. Fuente: (Instagram)
El principal objetivo de la operación era Edgar Alves de Andrade, alias “Doca” o “Urso”, señalado como jefe regional del Comando Vermelho. La Fiscalía lo acusa de coordinar el tráfico de drogas y armas en la región norte de la ciudad y de haber ordenado ataques contra delegaciones policiales este año. Las autoridades mantienen una recompensa de 100.000 reales por información que conduzca a su captura.

La violencia en Río de Janeiro evidencia el control territorial de las bandas criminales y la ausencia del Estado en las favelas más pobres. Fuente: (Instagram)
La ofensiva ha reavivado el debate sobre los límites del uso de la fuerza en zonas densamente pobladas. Organizaciones de derechos humanos denunciaron posibles ejecuciones extrajudiciales y alertaron sobre la falta de investigaciones independientes. Según fuentes oficiales, en la “Ciudad Maravillosa”, la violencia ligada al narcotráfico ha dejado más de 700 muertos en intervenciones policiales solo en 2024. Con esta nueva ola de operativos, Río de Janeiro confirma que la lucha contra el crimen sigue siendo uno de los mayores desafíos del Estado brasileño.