La ministra de Seguridad saliente Patricia Bullrich asumirá la jefatura del bloque de La Libertad Avanza, reemplazando a Ezequiel Atauche, en una estrategia que busca reforzar la mayoría oficialista, estrechar vínculos con aliados provinciales y reducir la influencia de Victoria Villarruel dentro del Senado. La apuesta del Gobierno es consolidar un interbloque liderado por ella, que actúe como núcleo de las fuerzas afines a la agenda reformista del presidente Javier Milei y facilite la aprobación de leyes clave durante las sesiones extraordinarias.
Bullrich, que asumirá formalmente el cargo el 10 de diciembre, inició una serie de reuniones con senadores electos, aliados provinciales y bloques afines para sumar apoyos. Un análisis que hace Página 12 del contexto político actual, plantea que la estrategia contempla la creación de un interbloque oficialista con LLA como núcleo, aunque algunos sectores, como el PRO, expresaron reticencia a perder autonomía. La ministra busca formar una bancada de unos 20 senadores, incluyendo los electos del 26 de octubre, que aseguren al menos 37 votos, cifra necesaria para consolidar la mayoría oficialista en un Senado que históricamente ha sido desafiante para el Gobierno.

Patricia Bullrich asumirá la jefatura del bloque de La Libertad Avanza en el Senado a partir del 10 de diciembre.
El desembarco de Bullrich forma parte del plan de la Casa Rosada para restar poder a la vicepresidenta Villarruel y recuperar la iniciativa política en la Cámara Alta. Por su parte, Karina Milei impulsa la candidatura de Nadia Márquez a la presidencia provisional del Senado, mientras busca aislar a los sectores más cercanos a Villarruel.

Bullrich busca consolidar la mayoría oficialista y reducir la influencia de Victoria Villarruel en la Cámara Alta.
Patricia Bullrich, considerada la figura clave del nuevo bloque, buscará neutralizar al peronismo en el Senado. La Libertad Avanza pasará de un bloque marginal de cinco senadores a contar con 21 propios, y deberá reconstruir el vínculo con sus aliados para llevar adelante las reformas que la Casa Rosada exige.
La exministra planea ordenar la bancada y negociar sin perder autoridad, reforzando su rol como líder del interbloque y asegurando que las decisiones estratégicas se alineen con la agenda oficialista.

Reuniones con senadores electos y aliados provinciales forman parte de la estrategia.
Mientras tanto, Villarruel mantiene su distancia con el Gobierno y utiliza sus redes sociales para responder a críticas internas. En los próximos meses, la tensión entre la vicepresidenta y el nuevo interbloque de Patricia Bullrich definirá el equilibrio de poder dentro del Congreso.