Hace 10 días, el 1.° de abril, se cumplió un nuevo aniversario de la masiva marcha en la que cientos de miles de argentinos se cansaron. A partir del secuestro y muerte de Axel Blumberg, hijo del empresario Juan Carlos Blumberg, en marzo de 2004, se reclamó por mayor seguridad en un contexto complejo donde estos delitos eran totalmente comunes y desesperantes.
En aquel momento, los delincuentes mantuvieron cautivo a este joven de 23 años durante seis días, en donde exigieron 50 mil pesos a su familia, sabiendo que su padre tenía cierto poder adquisitivo. Lamentablemente, cuando se vieron acorralados, los malvivientes decidieron terminar con la vida de Axel Blumberg de un disparo en la cabeza en un descampado de Moreno sin ver ni siquiera un centavo.
El proceso judicial de nueve personas fue muy extraño y, a medida que pasaba el tiempo, modificaban las penas. En 2008, la Cámara Nacional de Casación Penal dispuso la perpetua para algunos miembros de la banda, mientras que otros llegaron a recibir penas de entre 6 y 20 años de prisión efectiva.

Juan Carlos Blumberg es un fiel defensor de la seguridad de los ciudadanos.
Algunos lograron la libertad, tal como Sergio Miño, quien era menor de edad en el momento del crimen y recibió una condena de 14 años de prisión. Cumplió la condena impuesta y desde 2022 está reinsertado en la sociedad, pero no es el único asesino de Axel Blumberg que está en libertad.
En las últimas horas, Carlos Saúl Díaz, que también era menor cuando cometió el delito y recibió el beneficio de salidas transitorias mensuales por un par de horas, fue puesto en libertad por el juez Walter Venditti, del Tribunal Oral en lo Federal N.°2 de San Martín. Si bien la familia de la víctima no estaba de acuerdo, el magistrado consideró que ya tiene cumplida la pena por la que se lo acusó hace más de 20 años.

Blumberg tenía 23 años y estudiaba ingeniería.
Juan Carlos Blumberg se quejó de la deficiente justicia
Juan Carlos Blumberg charló con Radio Colonia y se refirió a esta decisión judicial, demostrando que todavía queda resonando el secuestro en su cabeza: "Se liberan asesinos, no solo lo mataron, sino que lo torturaron al arrancarle las uñas y quemarlo con el cigarrillo".
Sobre la liberación de Díaz, consideró que "este individuo nunca se arrepintió" y recordó una situación de hace años cuando Díaz habría asegurado que "lo que ellos hacían con los secuestros era un gran negocio". En esta línea, también expresó que tuvo mala conducta en prisión y permanentemente se peleaba con otros presos en la cárcel.