Algunos robos son realmente insólitos, pero se entienden las intenciones de los delincuentes cuando se estima la ganancia que pensaban obtener con dicho ilícito. Algo así ocurrió en Córdoba, donde dos operarios fueron detenidos por haber sustraído un elemento químico de una empresa, algo que pocos habrían imaginado.
El curioso intento de robo se produjo en la empresa Atanor, ubicada en Río Cuarto, cuando dos operarios ocultaron una sustancia para posteriormente llevársela a sus domicilios. Según contaron las autoridades, los dos implicados habrían ocultado este elemento químico en una cañería, con el objetivo era llevársela más tarde sin que nadie pudiera advertir este robo.
Sin embargo, los operarios no contaron con un detalle muy importante: las personas encargadas de controlar los elementos de la empresa. Ahí fue cuando notaron que había un faltante y lo denunciaron, lo que llevó a una investigación que culminó con el hallazgo de los kilos perdidos y, finalmente, con la detención de los operarios.

El paladio tiene múltiples usos en diferentes rubros.
Según informaron, se trataba de Paladio, un metal que se utiliza en muchas industrias como la joyería, industria automotriz, medicina dental, electrónica y la producción de pilas de combustible. Si bien parece un robo insólito, lo cierto es que se puede vender en hasta 200 mil dólares. Los operarios planeaban venderlo en el mercado negro a un precio menor, lo que les hubiera generado una enorme ganancia.
Sin dudas, el robo de elementos químicos es una nueva modalidad, por lo que las empresas deberán tener mayores medidas de seguridad para que estos casos no se vuelvan a repetir. Cabe señalar que el robo de estos productos podría ser peligroso, ya que muchas de estas sustancias pueden ser utilizadas para armar armas o bombas caseras, lo que significaría un problema mucho más grave de seguridad.

Así es como habían ocultado el elemento en las cañerías.
El robo de material radiactivo en CABA
Hace meses, hubo preocupación en CABA tras el robo de material radiactivo del Hospital Británico. Se trataba de una lata de radiofármaco lodo-131, un material altamente peligroso. El principal problema era que cualquier persona que lo manipulara sin las medidas de seguridad adecuadas podría sufrir daños de salud graves e irremediables.
Finalmente, apareció en el barrio porteño de Saavedra, pero activó todas las alertas. Las consecuencias salubres de utilizar este material sin conocimiento era irritación, dolor e hinchazón de glándulas salivales, sequedad en la boca, náuseas, vómitos y alteración permanente en las papilas gustativas.