Lamentablemente, lo que iba a ser solo un partido de fútbol terminó en una batalla fuera de la cancha. Ayer, Vélez y Peñarol de Uruguay jugaron en el barrio porteño de Liniers por la Copa Libertadores, pero la tensión fue un factor clave durante todo el partido y terminó con un peculiar incidente fuera de la cancha, aunque la hinchada visitante no tuvo protagonismo.
Cuando finalizó el partido y se consumó el triunfo del cuadro local, comenzó a desatarse el caos con un episodio menor, en donde los hinchas de ambos equipos comenzaron a insultarse y arrojarse objetos contundentes. Afortunadamente, no pasó a mayores y no hubo registro de personas heridas, pero ese solo iba a ser el comienzo de una noche de terror en Liniers.
Ya entrada la madrugada, un grupo de trabajadores de la Policía Federal fuera de servicio jugaba un partido de fútbol entre amigos, pero los violentos se hicieron presentes. Este encuentro era al lado de la cancha de Vélez y uno de los efectivos de civil no se percató de que llevaba un short de fútbol con el escudo de Peñarol, equipo que enfrentó al elenco argentino dentro del campo de juego.
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Esto fue rápidamente advertido por un grupo de barras de Vélez, quienes irrumpieron en la cancha para increparlo y se originó una pelea. Con el objetivo de disuadir, uno de los efectivos habría tomado su arma reglamentaria y efectuó un disparo al aire para disuadir la situación, pero esto solamente provocó que la tensión escale aún más, y tuvieron que solicitar que personal del Despliegue Intervenciones Rápidas (DIR) se acerque al barrio para controlar la situación.
16 barras fueron detenidos y pasaron la noche en una celda. Por otra parte, diez policías también quedaron detrás de las rejas hasta saber efectivamente qué ocurrió durante la noche en Liniers. La Dirección de Asuntos Internos, en tanto, abrió un expediente y sumario administrativo para comprobar que el comportamiento del personal de seguridad fue correcto y que no pusieron en peligro a terceros que no tenían relación con la pelea.
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Un barra estuvo cerca de robar una de las armas reglamentarias
Después del disparo disuasorio, se produjo un incidente que pudo haber sido muy grave, ya que uno de los barras se apropió de un bolso que le pertenecía a un policía. Lógicamente, ahí dentro guardaba su arma reglamentaria, la cual la deben tener a disposición en todo momento por ley.
Si bien amenazó con tomarla y hacer disparos contra ellos, finalmente fue derribado y no logró su cometido. Esto hubiese sido un problema gravísimo, ya que sus intenciones no eran necesariamente de disparar hacia el aire, como lo hizo el policía anteriormente.