Un operativo de la Gendarmería Nacional en la Ruta Nacional N.º 34, a la altura del kilómetro 1.466 en la provincia de Salta, concluyó con el descubrimiento de una considerable cantidad de drogas y la captura de un ciudadano de nacionalidad boliviana. El hecho ocurrió cuando miembros del Escuadrón 54 "Aguaray" interrumpieron un camión que provenía del país vecino.
En ese momento fue asaltado por los miembros de la fuerza nacional, quienes tenían un perro especializado en la detección de narcóticos y rápidamente identificó sustancias inusuales en el semirremolque. "Minos" es el nombre del can que está específicamente adiestrado para encontrar drogas sin mayores inconvenientes y eso llevó a que los oficiales requisen al máximo el vehículo.
Lo que hizo, según relataron los propios protagonistas de la historia, notaron que el perro activó el procedimiento de algún cargamento sospechoso en los tanques plásticos de agua que estaban dentro del vehículo con rasguños permanentes. Eso motivó a que los oficiales intensifiquen la búsqueda.

Este es el perro que halló los cargamentos ilegales.
Con base en la señalización del perro y con los testigos que naturalmente deben estar presentes en el procedimiento, lograron extraer y analizarlos fuera del vehículo. La sustancia hallada por el perro era amarillenta y reaccionó al reactivo utilizado, demostrando que era pasta base de cocaína.
En total se secuestraron 40,190 kilogramos de esta droga y rápidamente comenzó una investigación para determinar qué pasos seguir con el cargamento y el chofer detenido. La Fiscalía Federal de Tartagal se encargará de accionar desde ahora bajo la Ley de Estupefacientes, mientras se intensifican los problemas por la cantidad de sustancias que ingresan en la frontera que comparte Argentina con Bolivia.

A la par, la patrulla también encontró una mochila con droga a las orillas del río Bermejo.
El aeropuerto de Ezeiza detectó un narcotraficante que salió de Lima y llevaba droga a Europa
Diego Morales, un ciudadano peruano de 29 años, fue detenido en Ezeiza tras viajar desde Lima con 90 cápsulas de cocaína en su organismo. Su comportamiento sospechoso y una tomografía revelaron que transportaba casi 700 gramos de droga, lo que representaba un alto riesgo para su vida.
El juez lo procesó con prisión preventiva y ordenó un embargo millonario, calificando su accionar como el de una “bomba viviente”. Morales no declaró sobre la operación ni sus cómplices y solo pidió atención médica y asistencia económica en prisión.