Los combustibles volverán a registrar aumentos a partir de julio, luego de que el Gobierno nacional oficializara un nuevo esquema de actualización impositiva. El ajuste, que se aplicará sobre la nafta y el gasoil, responde a la necesidad de actualizar los impuestos que estaban congelados desde el año pasado y se dividirá en dos etapas. Así lo establece el Decreto 441/2025, publicado este lunes en el Boletín Oficial, y que lleva las firmas del presidente Javier Milei; el jefe de Gabinete, Guillermo Francos; y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Con esta medida, se ponen al día los incrementos postergados de los tributos que pesan sobre los combustibles, específicamente el impuesto a los combustibles líquidos y el impuesto al dióxido de carbono. Ambos tributos, que se actualizan de forma trimestral en base al Índice de Precios al Consumidor (IPC), venían siendo demorados por decisiones anteriores con el objetivo de contener el impacto inflacionario.

Los combustibles volverán a registrar aumentos a partir de julio. Fuente: (X).
Ahora, la actualización comenzará en julio con montos fijos. Asimismo, desde el 1 de agosto, se aplicará el resto de los aumentos acumulados desde el segundo semestre de 2024. En el caso de las naftas, el impuesto se incrementará en $6,620 por litro, mientras que el tributo sobre el dióxido de carbono sumará $0,405 por litro. Para el gasoil, la suba será de $5,346 por litro, a lo que se suman $0,609 por CO2 y una alícuota diferencial de $2,895 que afecta a regiones como la Patagonia.

La actualización en el precio de los combustibles comenzará en julio con montos fijos. Fuente: (X).
El nuevo esquema apunta a cumplir con la normativa vigente, que establece actualizaciones cada tres meses (enero, abril, julio y octubre) en función de los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El nuevo esquema apunta a cumplir con la normativa vigente, que establece actualizaciones cada tres meses. Fuente: (X).
Sin embargo, el Gobierno decidió posponer parcialmente el impacto de estos aumentos para evitar una suba brusca en los precios de los combustibles, que inciden de manera directa en los costos del transporte, la producción y el consumo diario.