El Poder Ejecutivo nacional avanza en una segunda fase de rediseño del sistema con la reforma de la SIDE, con el propósito de institucionalizar la carrera profesional de los espías y el personal civil. El proyecto centraliza sus esfuerzos en la creación de un nuevo estatuto para los agentes y una transformación profunda de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI).
Según fuentes de la Casa Rosada consultadas por TN, para este relevamiento, la administración pretende establecer normativas de ingreso, permanencia y promoción que trasciendan los cambios de gestión política, dotando a este organismo de inteligencia de una jerarquía formal de la que hoy carece. Bajo esta premisa, se estudia la posibilidad de abrir las convocatorias al público general mediante requisitos técnicos y académicos estrictos, similares a los aplicados en el Instituto del Servicio Exterior (ISEN).

Nuevas dependencias operativas fortalecerán la ciberseguridad y el control interno.
Esta actualización normativa busca que la formación de los agentes combine la excelencia académica con el saber operativo. Para ello, las autoridades evalúan que exintegrantes de la estructura de la SIDE participen como instructores, transmitiendo su experiencia acumulada a las nuevas generaciones.
El plan contempla la exigencia de títulos universitarios para perfiles específicos y la organización de escalafones equivalentes a los de las fuerzas diplomáticas o militares dentro de la agencia estatal. Estos cambios se acoplarán a la estructura ya modificada por el DNU 941/2025, el cual ratificó a la SIDE como cabeza del sistema y dio origen a divisiones especializadas en áreas críticas como ciberinteligencia, control interno y contrainteligencia.

La capacitación del personal civil adoptará requisitos de formación universitaria.
Según el portal informativo, la iniciativa gubernamental, que podría instrumentarse mediante una combinación de decretos y el proyecto de Ley de Seguridad Nacional, también prevé ajustes en el Servicio de Inteligencia Argentino (SIA) respecto al despliegue de agentes en el extranjero. El fortalecimiento del área se complementará con un incremento presupuestario destinado a la adquisición de equipamiento tecnológico avanzado.

El proyecto oficial propone cambios normativos para el servicio exterior.
Desde el entorno oficial se subraya que el fin último es robustecer la coordinación con las Fuerzas Armadas y ampliar el marco operativo del sistema. De esta manera, el Estado busca consolidar un esquema de inteligencia más previsible, donde la cadena de mando sea clara y los procesos de reclutamiento respondan a necesidades técnicas permanentes en lugar de criterios coyunturales.