El Ministerio de Salud de la Nación oficializó la detección del primer paciente infectado con la variante clado Ib de la viruela del mono en Argentina, una mutación que se caracteriza por una mayor transmisibilidad y potencial de gravedad en comparación con los linajes identificados previamente en el territorio.
El hallazgo se produjo en un hombre de 31 años con domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien presentó un cuadro clínico compuesto por fiebre, dolores musculares, inflamación de ganglios y exantema. Según el reporte de las autoridades sanitarias, el afectado no cuenta con registros de traslados al exterior en el último tiempo, aunque sí refirió haber mantenido nuevos vínculos sexuales antes de la aparición de los síntomas. La identificación del virus se logró mediante técnicas de PCR y secuenciación genética, confirmando una evolución favorable del paciente bajo tratamiento ambulatorio.

La variante clado Ib presenta mayor transmisibilidad y severidad clínica.
La irrupción de este sublinaje en el país se enmarca en un proceso de diseminación internacional de la viruela del mono, la cual ya ha tenido presencia confirmada durante 2026 en naciones como Brasil, México, Estados Unidos y Canadá, además de registrarse focos de transmisión comunitaria en diversos puntos de Europa, incluidos España y Portugal.
Originalmente surgida en África central, esta variante ha demostrado capacidad de expansión fuera de su zona endémica a través del contacto estrecho entre personas. Hasta este momento, la vigilancia epidemiológica local solo había registrado cinco casos del clado II, cuatro en la capital y uno en Río Negro, una versión de la afección zoonótica considerada menos virulenta que la detectada recientemente en el sistema de salud porteño.

Variante africana demuestra alta capacidad de propagación fuera de su región.
Ante este panorama, la cartera sanitaria nacional instruyó a todas las jurisdicciones a profundizar el seguimiento epidemiológico y la detección temprana de cuadros compatibles con la viruela del mono, que suele manifestarse inicialmente con cefaleas y astenia antes de la aparición de lesiones cutáneas. La transmisión del Orthopoxvirus ocurre principalmente por el contacto directo con heridas o mucosas, el intercambio sexual o la exposición a elementos contaminados como indumentaria y ropa de cama.

Personal médico refuerza protocolos de aislamiento ante posibles contagios secundarios.
Como medida preventiva, los organismos oficiales de salud recomendaron el aislamiento estricto de los infectados hasta la cicatrización total de las lesiones y el uso de equipamiento de protección específico para el personal médico. Por el momento, la investigación sobre el caso en Buenos Aires continúa abierta para descartar contagios secundarios vinculados al paciente que padece esta patología viral.