A través del decreto 302 publicado en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo dispuso una actualización parcial de los impuestos que gravan al combustible, lo que se traducirá en un aumento directo en los precios finales de la nafta y el gasoil a partir de este viernes 1 de mayo. La normativa establece un alza impositiva del 0,5%, postergando el grueso de los aumentos pendientes para el próximo 1 de junio con el fin de sostener el sendero fiscal sin afectar drásticamente el consumo.
Una nota de TN destacó que, según el esquema de costos actual, el impacto específico por carga tributaria de este carburante será de aproximadamente $11 por litro en el caso de la nafta y de $9 para el gasoil, una medida que el Gobierno nacional justifica como una herramienta para estimular el crecimiento económico de manera sostenible.

Las estaciones de servicio actualizarán precios desde la medianoche.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se espera que el litro de nafta súper alcance un valor promedio de $2008,95, mientras que la variante premium se ubicaría en torno a los $2222. Por su parte, el gasoil de grado 2 promediará los $2070 y el gasoil premium ascenderá a $2277.
Estos ajustes se producen en un contexto donde las petroleras mantienen un acuerdo de precios del combustible hasta el 16 de mayo, mediante el cual se comprometieron a no trasladar la volatilidad del petróleo internacional, actualmente estabilizado cerca de los US$110 el barril, a los consumidores. Este pacto, liderado inicialmente por YPF, busca contener la presión sobre el índice inflacionario, que registró un 3,4% en marzo.

El ajuste responde a la actualización de impuestos internos.
A pesar de esta tregua temporal en el traslado de los costos del crudo, las empresas sí han comenzado a aplicar variaciones derivadas de otros componentes como los biocombustibles y la propia actualización de los gravámenes sobre el combustible que el Ejecutivo había dilatado previamente.

El consumo de nafta Premium registró una baja reciente.
En el sector energético existe una creciente expectativa sobre el escenario posterior al 16 de mayo, ya que los referentes de la industria estiman que, debido al conflicto en Medio Oriente y la suba de costos operativos, los valores de este recurso energético en boca de expendio todavía presentan un retraso de hasta el 15% respecto a la situación previa a la crisis internacional.