El presidente Javier Milei analizó el escenario económico actual tras la difusión del índice de inflación de abril, que se ubicó en el 2,6%, y denunció públicamente un golpe de Estado orquestado por sectores políticos, mediáticos y empresariales. Durante una entrevista brindada al canal de streaming Neura, el mandatario argentino destacó que, aunque el dato del último mes interrumpió casi un año de alzas consecutivas, su objetivo final es alcanzar una variación de precios nula
Para explicar el proceso de estabilización, detalló una estrategia dividida en dos etapas, centrada inicialmente en la eliminación de la emisión monetaria vinculada al déficit fiscal, un logro que atribuyó a la gestión técnica del ministro de Economía y su equipo de trabajo.

El mandatario argentino analizó el dato de precios en Neura.
En su relato sobre los primeros meses de gestión, Javier Milei recordó la complejidad de enfrentar desequilibrios monetarios superiores a los registros históricos del Rodrigazo, sumado a las deudas de importación y otros pasivos financieros. El referente libertario sostuvo que el programa económico sufrió sabotajes deliberados por parte del Congreso y ciertos sectores del poder tras los resultados electorales porteños del año pasado.

La estabilización fiscal permitió reducir la emisión del Banco Central.
Según su visión, estas maniobras buscaron desplomar el valor de los activos nacionales, provocando una suba del riesgo país y una aceleración de los precios que afectó el poder adquisitivo de los salarios. Al respecto, el mandatario aseguró que "los medios jugaron en contra del programa económico y también cargaron la calle con malas intenciones. Hubo claramente un intento de Golpe de Estado". A pesar de reconocer el malestar social por el freno en la actividad, subrayó que la demanda de dinero ha comenzado a normalizarse recientemente.

El referente libertario cuestionó el accionar del Congreso y empresarios.
Respecto al sistema monetario, Javier Milei ratificó su postura crítica hacia la emisión, calificándola como una maniobra que altera el funcionamiento productivo, y dejó abierta la discusión sobre el futuro del Banco Central. El Presidente de la Nación proyectó una transición hacia una economía con mayor libertad y reducción de cargas impositivas, resaltando medidas de desregulación que fomentan la comercialización de bienes usados para incrementar la productividad.
Finalmente, desestimó cualquier interés personal en perpetuarse en el poder, asegurando que su prioridad exclusiva es restablecer el orden financiero y cumplir con las metas de equilibrio fiscal establecidas al inicio de su administración.