Un día como hoy, pero 102 años atrás, el Teniente Aviador Luis Cenobio Candelaria se subió a su avión Morane-Saulnier Parasol de 80 caballos de fuerza; levantó vuelo y encaró rumbo a las montañas para unir en un hecho histórico, Zapala, en Argentina, con Cunco en Chile, logrando cruzar la tan temida Cordillera de los Andes.
A Candelaria le demandó tres horas y media concretar la proeza. Por el trascendente hecho, el Gobierno de la Nación Argentina le otorgó el título de Aviador Militar.
Previamente, el aviador había arribado a Zapala en tren acompañado por su mecánico y fiel amigo Miguel Soriano. Al despegar, Candelaria le expresó "Si no vuelvo, búscame en la cordillera".

Quienes en aquel momento observaron el despegue, nunca pensaron que aquella precaria avioneta se convertiría en una de las mayores hazañas de la aeronáutica.
Es válido destacar que los antecedentes para cruzar la Cordillera de los Andes no eran alentadores, dado que cuatro años antes Jorge Newbery se había matado en Mendoza en una exhibición previa a intentar la proeza.

Bajo ningún punto de vista Candelaria bajó los brazos pese a la tragedia de Newbery, comenzando al poco tiempo a idear y armar una estrategia para unir Argentina con Chile.

Los restos del Teniente Aviador Luis Cenobio Candelaria descansan, respetando sus deseos, en el cementerio de Zapala. La Escuela N° 3 lleva su nombre y el monolito que recuerda el lugar de partida de la avioneta se encuentra ubicado en calles Candelaria y Cháneton.