La capital neuquina volvió a teñirse de celeste y blanco con las calles colmadas en medio de un feriado largo. La victoria de Argentina y el pase a una nueva instancia desató la algarabía y las ganas de, una vez más, desahogar toda la tensión que generó el partido a través del festejo.
Desde temprano, se montó un fuerte operativo alrededor del monumento San Martin, el punto de encuentro por excelencia. Cientos de efectivos y vallas que cortaron algunos de los sectores se predispusieron para evitar cualquier tipo de enfrentamiento.
Uno de los ingresos para llegar hasta el centro neurálgico de los festejos se encontraba sobre calle Roca, mientras que, en Avenida Argentina, desde Belgrano hasta Juan. B. Justo, se realizaron diversos controles. Todas las personas que llegaron al lugar fueron requisadas.
La alegría fue total y se pudo sentir un ambiente más ferviente que las dos anteriores victorias de la selección. Sólo una de ellas se vio empañada por postas de gomas, pelas y enfrentamientos con la policía.

Messi, siempre presente. Fuente: (Emiliano Ortíz)
Familias enteras, parejas, niños y adolescentes; grupos diversos que no perdieron un solo minuto para levantar los brazos y cantar por la Scaloneta. Muchos de ellos no podían no rendir tributo a Messi a través de sus camisetas o ingeniosos estilos. Infaltables las banderas y todo el cotillón. Por supuesto, la figura de Maradona también estuvo presente en los festejos.
Muchos llegaron en auto, otros en motos, a pie o mediante el transporte público. La tarde se prestó para que nadie faltara a la cita en el centro de Neuquén y llegaran desde distintos puntos de la ciudad.

Hasta hubo chapuzón. Fuente: (Emiliano Ortíz)
Algunos eligieron la fuente de agua para refrescarse y, de paso, tirarse un chapuzón de felicidad. Ahora, a contener toda la energía mundialista y la locura argentina hasta el próximo martes, cuando la selección busque lo más deseado: un lugar en la final.