Los inviernos son fríos y secos, los ríos tienen poca agua y poco potencial para cambiar el paisaje. Con esta situación, Neuquén comenzó a vivir una sequía en otoño por decimotercer año consecutivo, fenómeno que preocupó a las autoridades por todos los problemas que seguirán.
Según se informó, la AIC (Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas) acordó una emergencia hídrica en la provincia de la Patagonia, donde las condiciones no solo se mantendrán, sino que se profundizarán aún más, lo que obligará a la agencia a tomar medidas drásticas para solucionar el problema climático en Neuquén.

Elías Sapag, presidente de la AIC.
Uno de ellos es reducir la descarga de los ríos Limay y Neuquén a fines de abril. Así, solo 167 metros cúbicos por segundo pasarán por Limay y solo 39 metros cúbicos por Neuquén, mientras que en aguas abajo del Chañar solo 39.
“Son caudales ambientales en la emergencia hídrica que hemos declarado. Esto implica atender la situación de los recursos hídricos, fundamentalmente del EPAS, ya que tendrán que canalizar las tomas de agua del cauce principal hacia las bombas a los efectos que no queden vacías”, explicó el ingeniero Elías Sapag, presidente de la AIC.

Río Neuquén.
Esas recomendaciones las hizo el miércoles pasado para tratar de no complicar más el suministro de agua en la provincia del sur argentino, aunque admitió que la restricción más dura sería la electricidad.
Reducción
“Esto nos permitirá pasar la temporada 22-23 y darles respuestas a las ciudades, al riego y a la industria, que dentro de ella está la petrolera y también va a ayudar a solucionar el problema eléctrico”, explicó Sapag sobre la situación que atraviesa Neuquén.

Río Limay.
Además, añadió sobre lo que ocurre en la provincia: “Son pequeños usos y costumbres que debe tener cada familia no solo para cuidar el bolsillo, sino porque hay otro que lo va a necesitar”.