Para 2025 está previsto que se vuelva a producir agua pesada en Neuquén. Mientras tanto, se desarrollan gestiones para el acondicionamiento de esta línea de producción, que apunta a cubrir la demanda de las tres centrales nucleares que se encuentran en Argentina, hasta el fin de su vida útil. El resto se destinará al mercado internacional, donde el producto tiene alta demanda.
Días atrás, funcionarios nacionales y provinciales visitaron la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito para constatar el avance de las tareas. La delegación estuvo encabezada por la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Adriana Serquis, y la secretaria de Asuntos Estratégicos de la Nación, Mercedes Marcó del Pont, quienes estuvieron acompañadas por el ministro de Energía de Neuquén y director de la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), Alejandro Monteiro; así como el gerente general de la empresa YTEC, Eduardo Dvorkin.

La secretaria de Asuntos Estratégicos de la Nación, Mercedes Marcó del Pont, visitó Neuquén. Fuente: (Twitter).
Serquis planteó que "esta nueva visita a la PIAP nos permite ver claramente la importancia de este complejo para nuestro país. Realmente es un bien estratégico, ya que no existe una planta tan avanzada y que, aún a pesar del tiempo que hace que se construyó, pueda producir agua pesada de alta calidad".
La presidenta de CNEA explicó que "en una primera etapa nos enfocamos en que una de las líneas pueda continuar produciendo agua pesada, no solo para la continuación del funcionamiento de nuestras tres plantas nucleares, sino también para contar con un bien exportable de alto valor".

El convenio para la reactivación se firmó en agosto del año pasado.
A su vez, destacó la importancia de contar con una de las líneas en el proceso de puesta en marcha porque "nos permite valorizar la segunda línea”, en referencia al plan para producir fertilizantes y amoníaco junto a la empresa YTEC.
El recorrido también sirvió para evaluar la posibilidad de producir energía basada en hidrógeno y otras líneas de negocios previstas en el acuerdo firmado el año pasado, entre la Provincia de Neuquén y la Comisión Nacional de Energía Atómica.

La PIAP cerró en 2017, durante la gestión de Mauricio Macri.
En sintonía, Marcó del Pont afirmó que “Argentina dispone de un acervo de capacidades científicas y tecnológicas en el sector nuclear que amplían los espacios disponibles para insertarse en la transición energética y transformarla en un vector de desarrollo”.