El miércoles, justo cuando había salido a dar de comer a los caballos, Olga escuchó los gritos de su esposo. Corrió hasta la casa, pero ya se encontraba prácticamente dominada por el fuego. Poco pudieron hacer ellos y los vecinos, quienes se acercaron con recipientes con agua y lo que tenían a su alcance, para sofocar las llamas. En unos minutos, sus pertenencias y el merendero se convirtieron en cenizas.
“Tenemos que empezar de nuevo”, sostuvo Olga. Con su familia deberán levantar su casa, el merendero que allí funcionaba. En su hogar también funcionaba un ropero comunitario.

La familia perdió todas sus pertenencias en el incendio. Fuente: (Radio Chos Malal)
Las llamas convirtieron en cenizas todos sus bienes, ropa, calzado, utensilios, documentación personal y “hasta el pedido del mes”, detalló. “No trabajamos en la política, hacemos todo a fuerza de pulmón", aclaró Olga a un medio local.
A pesar de la situación, la familia insiste en que no bajará los brazos y continuarán con la asistencia a las familias y a los chicos que “vienen todos los días, a cualquier hora, con mucha hambre”. El clan está compuesto por siete hijos, de entre 19 y 3 años, además de Olga y su esposo.

En el lugar funcionaba un merendero y un ropero comunitario. Fuente: (Radio Chos Malal)
Las personas que estén en condiciones de ayudar a la familia y al comedor que sostienen pueden comunicarse al teléfono 2995 88-8414. Necesitan ropa de abrigo para los chicos, calzado, ollas y utensilios para preparar y servir la merienda de los niños que asisten al merendero. “Necesitamos seis tirantes de 4,5 metros, una puerta, tres ventanas y una bolsa de cemento”, detalló Olga. Y añadió un pedido muy especial: “Si pueden donar una olla grande” para seguir adelante con el merendero. “Todo será bienvenido”, remató.