Desde que se originó el desmoronamiento en el cerro de la Virgen, sobre la ruta 43 que conecta a Chos Malal con Andacollo, muchos de los pobladores y activistas de la zona comenzaron a recordar un episodio clave: la construcción del camino. Fue en 2019 cuando se denunció a la empresa encargada de la obra por generar explosiones sobre una de las laderas.
“Hoy, 1 de agosto, Día de la Pachamama, una parte del cerro de la Virgen que se cansó de ser dinamitada, se derrumbó. Dejemos de subestimar a la naturaleza”, manifestó en redes sociales Natalia Carzoglio, quien tres años atrás luchaba junto a las Asambleas del Agua del Norte Neuquino para que las explosiones cesaran. La hipótesis de que el derrumbamiento que casi se cobra la vida de una familia fue el resultado de maniobras indebidas por la acción humana, tomó fuerza en la región. Mientras, la Justicia esperará las primeras pericias geológicas para determinar cómo continuar con la investigación que se inició el mismo día en que ocurrió el hecho.
En comunicación con Minuto Neuquén, Carzoglio recordó cómo fueron aquellos años de intentar obtener respuestas ante los reclamos que realizaban junto a familias crianceras que viven cerca del cerro. “En el año 2019, nos condujo a juntarnos, a llamarnos y a pedir al municipio cuál era el informe o los estudios de impacto ambiental que se habían realizado antes de colocar las dinamitas para las explosiones”, inició su relato.
Comentó que, durante el proceso, muchas viviendas comenzaron a registrar fisuras en las paredes, roturas de vidrios y grietas, producto de los temblores. Además, las autoridades locales no brindaban respuestas a sus pedidos y decidieron acudir al juzgado. “Tampoco se nos recibió la denuncia que redactamos por escrito”, aseguró Natalia.

Así quedaron algunas viviendas tras las explosiones realizadas. Fuente: (Asambleas del Agua Norte Neuquino)
Una de las familias avanzó con una demanda civil contra la empresa encargada de la obra por los daños ocasionados en su chacra. Fue así que lograron llegar a una conciliación y se les otorgó un resarcimiento económico. “En ese expediente, se presentó que el informe de impacto ambiental no estaba aprobado todavía y no estaba terminado. Así que habría que también revisar porque se hicieron las explosiones”, planteó Carzoglio.
Indicó que lograron detener esas tareas, sin embargo, la obra continúo sin instalarse ningún tipo de contención a la vera de la ruta. También recalcó que días antes del 1 de agosto, se habían originado desprendimientos del otro lado del cerro de La Virgen, pero no se tomaron medidas precautorias. Las asambleas sostuvieron que se trataba de un lugar sagrado y declarado por el Concejo Deliberante como un área protegida. “Nos parece sumamente importante que nos detengamos a reflexionar qué es lo que nos está diciendo la tierra y que en las próximas obras o en todo en nuestro accionar diario empecemos a sentir, a tener mayor sensibilidad”, solicitaron.

Reclamos por parte de las asambleas entre 2019 y 2020. Fuente: (Facebook)
Lo mencionado anteriormente puede encuadrarse en una probable crónica anunciada de lo ocurrido el pasado martes, que por fortuna y obra del destino tuvo un desenlace lejos de la tragedia. Sin embargo, especialistas en la materia no descartaron que vuelva a repetirse un nuevo desplazamiento.
Damián Groch es geógrafo, becario del Conicet y especialista en riesgos naturales del norte de Neuquén. En diálogo con AM550, informó que del cerro se desplazaron entre 1000 y 1500 metros cúbicos de roca de forma repentina e indicó que en el hecho intervinieron varias cuestiones de origen antrópico, es decir, producido o modificado por la actividad humana, en niveles inferiores, como la construcción de la nueva ruta. “En ese trabajo se alteró la roca, se segmentó el cerro, y quedó mucho material suelto y fracturado que ante determinadas condiciones ambientales puede llegar a deslizarse. Sabemos que no fue por condiciones de temperatura, ni de agua, ni de sismos. Entonces habría que seguir evaluando qué llegó a detonarlo”, explicó.

El desplazamiento de rocas. Fuente: (Juan Carlos Parada)
Además, determinó que ese sector tiene estratos, que es la roca, y están inclinados hacia la ruta, por lo que cualquier fractura que se vuelva a producir va a caer necesariamente. “Sería conveniente que desde las distintas instituciones involucradas en la mitigación de este tipo de fenómenos se realicen labores específicas para reducir el riesgo”, manifestó.
“Lo ideal ahí sería poder trabajar con equipo interdisciplinario para la comprensión de ese sector del cerro. No hay que olvidar que son rocas muy muy antiguas que responden a procesos geológicos muy antiguos que hicieron que ese cerro tenga la forma que tiene actualmente”, recomendó. Al mismo tiempo, alertó: “Todo el tiempo hay gente caminando sobre la margen de la ruta”.