Ya desde su mismísima concepción, el Presupuesto 2025 estableció un cambio. El gobernador Rolando Figueroa marcó el rumbo y les encomendó a dos de sus ministros tareas a las que es muy difícil encontrarles precedentes, al menos, en los tiempos recientes. El Jefe de Gabinete, Juan Luis Ousset, viajó a las regiones para recibir —de primera mano— las inquietudes de los intendentes. En tanto, el titular de Gobierno, Jorge Tobares, convocó a los conductores de los gremios que nuclean a los trabajadores de la administración pública, para darle inicio a las conversaciones formales por las paritarias que vienen.
La previsibilidad aparece, entonces, como la continuidad de una línea de trabajo que comenzó con la eliminación de los gastos innecesarios del Estado y el consabido concepto de ordenar para redistribuir. Los resultados no demoraron en manifestarse: Salud pasó de la ausencia de Ibuprofeno y de insumos básicos en los hospitales a la compra de ambulancias, la Policía reforzó su presencia en las calles, Infraestructura comenzó la reconstrucción del entramado de rutas y Educación multiplicó la capacidad de las aulas.

Rolando Figueroa. Fuente: (Emiliano Ortiz)
Estas circunstancias —o logros— se dieron en medio de la recesión de la economía nacional y de los recortes presupuestarios que impactaron de lleno en las provincias, aunque con la singularidad de que Neuquén y su vecina, Río Negro, fueron —en este 2024— las únicas dos en las que creció el empleo privado. ¿Se materializó aquello de la isla? No, en absoluto. Las carencias mantienen a Neuquén extremadamente lejos de aquella “pequeña Dubai” con la que algunos se permitieron soñar cuando, allá por 2013, comenzó a florecer Vaca Muerta, hoy la joya a la que apuesta el país.
Ya hace años que los récords se superan entre sí, por la sencilla razón de que encontrar gas o petróleo en la roca neuquina es como hallar hamburguesas en Mc Donald´s. Es altamente probable, entonces, que la provincia tenga, en 2025, ingresos como ninguna otra —en términos relativos—. Pero la deuda interna y el abanico de prioridades hacen que deba mantenerse la austeridad que comenzó en diciembre último y que, hasta ahora, ha venido dando resultados.

Récords de producción en Vaca Muerta. Fuente: (Emiliano Ortiz)
Neuquén parece haber aprendido la lección. En tiempos no tan lejanos —más bien, cercanos—, las erogaciones del Estado elefantiásico hicieron que los recursos se escaparan como agua entre las manos, al impulso de los contratos leoninos para los proveedores, el alquiler de camionetas, la superpoblación de empleados con su elevado porcentaje de ñoquis, y otras cuestiones sobre las que seguramente no es necesario profundizar.
Figueroa y su equipo dieron una vuelta de página y están, ahora, ante un punto de inflexión. Es decir, ante la oportunidad histórica de profundizar su avance contra los viejos vicios de la política y ordenar la casa de una vez por todas. La historia ha demostrado que, tarde o temprano, los proyectos cortoplacistas se agotan en sí mismos. Así ocurrió, acaso, con la decisión de engordar el Estado en desmedro de las actividades privadas.

Casa de Gobierno. Fuente: (X)
La decisión de propender al desarrollo equitativo y equilibrado de cada una de las regiones permite ahora ser optimistas. La forma en la que el gobierno fija sus prioridades, también. Por estas horas, Figueroa se encuentra en Europa, donde firmará en Madrid, España, el préstamo por 100 millones de dólares que el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) le otorgará a la provincia y que destinará al mejoramiento del hábitat, el acceso al agua potable, el tratamiento de líquidos residuales, el fortalecimiento de la conectividad vial (rutas), el desarrollo productivo y el empleo.
Parte de los ingresos de Vaca Muerta se destinarán, precisamente, al pago de ese y de otros compromisos financieros, como los heredados de la gestión anterior. Esos 100 serán una parte de los 800 millones de dólares que la administración provincial destinará a infraestructura y estarán bastante lejos de los 4 mil millones de dólares que necesita la infraestructura provincial, para revertir la desinversión acumulada. Seguramente Neuquén jamás será aquella “pequeña Dubai”, pero las políticas de Estado pueden mejorar —y mucho— la calidad de vida de las generaciones venideras y este es un momento óptimo para reafirmar el rumbo.
El Presupuesto 2025, que todavía no es ni proyecto, ya ha comenzado a invertirse y a invertirse bien. Al menos eso es lo que dejan ver tanto la apertura del proceso de licitación para la construcción del nuevo edificio de la Escuela Primaria 22 de Plaza Huincul —una de las más antiguas de la provincia— como el inicio del edificio nuevo de la Escuela Provincial de Educación Técnica N° 25 de Plottier.
El gobierno comenzó a discutir salarios con los gremios estatales. Fuente: (X)
En fin, Neuquén es una provincia potencialmente rica, que podrá consolidar su línea de crecimiento iniciada hace apenas un puñado de meses, si revierte los años de desinversión en infraestructura y logra mantener a raya los gastos corrientes.