Minuto Neuquen

SOCIEDAD

Marcha del orgullo: una demostración multitudinaria y contundente

Como ocurre cada primer sábado de noviembre, una nueva marcha nacional del orgullo de lesbianas, gays, travestis, trans, no binaries e intersexuales congregó una marea multicolor contra el odio derechista.

Jorge Gorostiza
Jorge Gorostiza
Marcha del orgullo 2024. Fuente: Facebook.
Marcha del orgullo 2024. Fuente: Facebook.

Ruth Zurbriggen, referente del colectivo La Revuelta, reflexionó sobre la multitudinaria marcha del orgullo 2024, realizada la semana pasa en Buenos Aires: “El orgullo es político y eso, una vez más, se hizo presente porque hay luchas, reivindicaciones, rabias y perseverancias. Y también hay una inmensa fiesta de goce colectivo y eso es lo que quiero destacar en esa contundente marea que se expresó durante la marcha. Esa marea multicolor, vigorosa, entrelazada, se expresó contra el odio del neoliberalismo y la ultraderecha que nos acecha desde el gobierno encabezado por Javier Milei”.

“El hecho de que la marcha haya reunido a más de un millón de personas revela que la participación trascendió a los colectivos convocantes. Hablamos de una multitud que no quiere regresar al pasado y se encuentra en estado de alerta frente a un conjunto de amenazas a su existencia. Hablamos de riesgos concretos, materiales. Por ejemplo: el desfinanciamiento de todas las políticas de protección de derechos y, en particular, el acceso a la salud, el acceso a medicamentos vinculados al HIV, todo un desmantelamiento que lleva a que el sistema de salud pública no entregue preservativos. Todo esto representa una amenaza concreta a la vida de las disidencias sexuales y de género. Los discursos de esta avanzada de derecha insoportable se traducen en políticas de vaciamiento y negación de derechos”.

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Ruth Zurbriggen, referente del colectivo La Revuelta.
Fuente: (RZ)

Al closet no volvemos 

Según estimaciones de las organizaciones convocantes, la reciente marcha del orgullo convocó a más de un millón de personas. Al respecto manifestó Zurbriggen: “La marcha deja un mensaje frente a tanta arrebatada destrucción, tanto deseo de venganza de quienes gobiernan. Ese deseo se vincula con todo lo que hemos conseguido desde los movimientos sexo-genéricos durante las últimas décadas. El gobierno de LLA insiste en atacar y estigmatizar a esos movimientos y esto genera guerras de un nuevo tipo. Guerras morales, sexuales, verbales, que intentan llevarnos a lugares a los que nunca pensamos que podrían regresar. Porque, como dicen las compañeras travestis y trans, al closet no volvemos nunca más, y tampoco al calabozo”.

"La idea de libertad de este gobierno es terriblemente individualista y negadora de otros y otras. Se trata de una libertad de mercado, exclusivamente. En ese marco, la marcha expresa una enorme potencia y nuestra voluntad política de acumular fuerzas, herramientas y diálogos persuasivos para, no solamente defender lo conseguido, sino también pensar otras maneras de convencer a otros sectores de la población atrapados en discursos conservadores y odiantes. Enfrentamos una imposición de la heteronormatividad por parte del Estado. Se trata de una idea extremadamente dañina que provocó y provoca sufrimiento. Una estructura estatal donde todo lo que se salga de esa heteronormatividad furiosa debe ser “corregido” e incluso condenado. Ese disciplinamiento se traduce en relaciones abusivas vinculadas a una cierta idea de normalidad que se vuelve sumamente peligrosa porque termina atentando contra nuestras vidas, nuestros deseos y libertades”, concluyo Zurbriggen, fundadora de La Revuelta.

 

Culpables de todo

Fran Sfeir, estudiante de Servicio Social en la UNCo e integrante del equipo de trabajo de la Subsecretaría de Diversidad de la Provincia de Neuquén, sumó su mirada sobre la situación actual: “La derecha no es nada nuevo y las formas que tienen de operar tampoco. Tenemos como comunidad LGBTINB, sobre todo trans, no binaria, mucha experiencia en la resistencia, en aguantar y dar pelea a estas formas de gobierno, estas formas de entender la vida, la política, los cuidados de la vida. Donde hay unas vidas que importan. Y otras no”.

“Ya se cumplieron 6 meses del lesbicidio de Barracas, donde un hombre se sintió con derecho de tirar una bomba Molotov por la ventana a un grupo de mujeres lesbianas y prenderlas fuego y asesinarlas. Y  pasaron años desde la desaparición de Tehuel. Y todo esto es resultado de discursos de odio que ponen a la comunidad LGBT, como enemiga. Según estos discursos somos culpables del gasto público, culpables de las grandes castas, culpables de robarnos la plata y vivir del Estado. Todo esto es resultado de una gran desinformación, una gran hipocresía y una doble moral para usarnos de chivo expiatorio. Y esto mismo que pasa acá sucede también  a nivel mundial”, asegura Sfeir.

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Tehuel de la Torre, el joven trans visto por última vez rumbo a una entrevista de trabajo. Fuente: (Facebook)

“Frente a todo esto, la semana pasada se realizó una nueva marcha del orgullo en Buenos Aires, y eso es esperanzador, es genial. Que se junte tanta cantidad de gente y que podamos manifestarnos de forma pública, en la calle, con alegría, con felicidad, con bronca, con rabia, con carteles y cánticos ingeniosos asertivos para comunicar nuestras luchas”.

“En ese sentido, lo que veo en el territorio desde mi lugar de trabajo, pero también de todos los lugares que habito en mi cotidianidad es que hay una creciente marginalización y un fuerte retroceso en nuestra calidad de vida. Por ejemplo, en la facultad este año tenemos un 40%  de estudiantes que abandonaron sus estudios por razones estrictamente económicas. Las personas están buscando 2, 3, 4, 5 trabajos  o changas o lo que sea para subsistir. Laburando sábados y domingos para tener un lugar donde vivir y algo para comer”, sostiene Francisco Sfeir.

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Francisco Sfeir, varón trans de 32 años. Fuente: (Francisco Sfeir)

“Tenemos un gran abandono en las escuelas por lo difícil que es sostener los espacios áulicos, por las dificultades que se están teniendo frente a estos discursos, estos mensajes de odio que hacen más difícil sostener los espacios de cuidado para que las personas se sientan cómodas en los lugares de trabajo, en los lugares donde habitamos”.

“Hablo también de la violencia verbal, simbólica, física, que se manifiesta en las aulas, en los recreos, en las salidas del colegio. Cuesta mucho, cada vez más, sostener los espacios de estudio, sostener la calidad del aprendizaje en lugares amenazantes en donde estás midiendo todo el tiempo, si te van a caer a piñas afuera de la escuela, si te van a decir algo hiriente. Aunque tengamos la mejor Ley de identidad de género del mundo”, concluyó nuestro entrevistado.