En la década del 60, gracias a la visión inicial de Alfredo Asmar, la voluntad política de Felipe Sapag y el impulso operativo de Carlos Salvatori, Transportes Aéreos del Neuquén (TAN) empezó a conectar pueblos y ciudades de la provincia donde ni siquiera llegaba el asfalto. Sus primeros aviones fueron cuatro Piper PA-31 Navajo comprados al Ejército Argentino. Luego se incorporaron los Turbocommander 680B y Fairchild Metro III, de los que TAN fue el primer operador dentro de nuestro país.
En un círculo virtuoso: TAN fue motor y reflejo del desarrollo neuquino. Así, sus rutas se ampliaron y los servicios se extendieron a provincias vecinas. En 1985, la empresa empezó a volar semanalmente a Valdivia. En 1987 se incorporó por leasing un SAAB SF-340A. Gracias al Programa Integral de Desarrollo Aéreo Patagónico (PIDAP) sus vuelos llegaron a Alto Río Senguer, Bahía Blanca, Bariloche, Colonia Catriel, Caviahue, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Chapelco, Choele Choel, Chos Malal, Esquel, Malargüe, Mendoza, Neuquén, Puerto Deseado, Rincón de los Sauces, Río Gallegos, Río Grande, Río Mayo y Trelew, y, en Chile, a Concepción, Puerto Montt y Temuco.

TAN conectó a Neuquén con el país.
Fuente: (Facebook)
En 1994, con argumentos muy parecidos a los que hoy se esgrimen desde el Gobierno nacional, Jorge Sobisch firmó el acta de defunción de la empresa estatal. Por 1,5 millones de dólares, el 80 % de su capital pasó a la compañía brasileña VASP. Una verdadera ganga, si tenemos en cuenta que TAN era dueña de sus Metro III. Una de las aeronaves de entonces, el Collón Curá, fue rescatado de la chatarra y, “hecho una pinturita”, en los próximos meses será expuesto al público. Las tareas de restauración demandaron miles de horas y millones de pesos. Un grupo de exempleados de la firma, orgullosos de su historia, pusieron manos a la obra y, junto con el trabajo de estudiantes y docentes del industrial San José Obrero completaron la puesta en valor de esta unidad que tantos y tan esenciales servicios brindara a la provincia.
Además de transportar pasajeros y cargas, el Collón Curá, el Nahueve y el Aluminé (los tres aviones de TAN) realizaron cientos de transportes sanitarios de urgencia. En vuelos nocturnos, o en medio de nevadas, TAN llegó donde nadie más llegaba para salvar la vida de una pobladora, un profesional o un peón rural.

Lo que quedaba del Collón Curá.
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En 2015, la publicación del libro “TAN Transportes Aéreos Neuquén 1960-2001”, de Diego Wonham, orientó el interés en las viejas aeronaves de la empresa, una de las cuales, parcialmente desguazada, se encontraba en una chatarrería. La información desató una ola de entusiasmo entre un grupo de particulares que se organizó para comprar “los fierros viejos” y ponerlos en valor. Tras dos años de trabajo, la tarea está lista y, tras los detalles finales, el Collón Curá será expuesto como monumento en la capital provincial.
Una de detectives
Una detallada investigación de Wonham, con el auxilio de la Cooperativa de Servicios Aéreos Neuquinos, hizo posible la compra de las partes del avión: fuselaje, alas y cola habían sido cortadas. Una vez reunidas las piezas del rompecabezas, restaba armarlo. Roberto Fernández, jefe del taller de mecánica del San José Obrero, reveló detalles de esa otra parte de la aventura: “Nos convocaron para ser parte del proyecto, nos mostraron la memoria técnica y descriptiva con la estructura a realizar. Había que montar las alas, la cola, y fabricar una estructura interna, donde agarrar la columna, porque va a ser un monumento que va a estar en altura”. Con estas coordenadas, estudiantes y docentes del colegio neuquino pusieron manos a la obra.
Durante este año lectivo, y con el aporte de donaciones, el San José Obrero va camino de lograr el objetivo: en sus talleres se ha completado la fabricación de la estructura interna y el montaje de las alas y la cola del avión. Las tareas de restauración se han incorporado a las prácticas profesionalizantes que realizan los y las estudiantes del ciclo superior del colegio. Las partes restauradas en el establecimiento educativo se ensamblaron luego en un hangar del aeropuerto de la ciudad de Neuquén.

El Collón Curá, ya restaurado, en su casa, el aeropuerto de Neuquén.
Fuente: (Facebook)
“Es un trabajo lindo y enriquecedor para nuestros chicos porque los motiva y saca lo mejor de ellos”, señaló Fernández, quien asimismo destacó la dedicación y talento de su colega, Ezequiel Iuillerat, también docente de taller de mecánica industrial. En cuanto a las y los estudiantes, destacó el compromiso y participación de Mateo Hermosilla, quien tuvo asistencia perfecta durante todo el proceso. “Hay que felicitar a los estudiantes que son el motor de estos proyectos”, destacó Fernández. En 2025, luego de la colocación de las aspas y retoques estéticos finales, el Collón Curá será montado en altura como homenaje a TAN y su personal, por 40 años de servicio a nuestra provincia.
Los Beechcraft D18S al servicio de TAN brindaban confiabilidad, versatilidad y capacidad de operar en pistas cortas o sin pavimentar, característica esencial para las necesidades de conectividad en las regiones aisladas de Neuquén.
Beechcraft D18S - Ficha técnica
Tipo: Avión bimotor de ala baja.
Capacidad: Aproximadamente de 6 a 9 pasajeros, dependiendo de la configuración.
Motores: Dos motores radiales Pratt & Whitney R-985.
Velocidad máxima: 350 km/h.
Autonomía: 1.800 km.
Uso: Transporte regional y tareas de enlace.