Minuto Neuquen

SOCIEDAD

Neuquén, entre el spa y la exclusión

En 10 meses, más de 5.000 tratamientos en el spa provincial de la ciudad de Neuquén. ¿Salud o hedonismo?

Jorge Gorostiza
Jorge Gorostiza
Neuquén, tierra de promesas y exclusión. Fuente: Facebook.
Neuquén, tierra de promesas y exclusión. Fuente: Facebook.

Me piden 6 párrafos sobre un nuevo boom neuquino: terapias geotermales, modelados corporales, tratamientos capilares, masajes anti estrés, spa de manos, fricciones con cañas de bambú y otras tantas fórmulas de “belleza facial y estética”. Con una dieta rica en disgustos y la salud medio averiada por el forzoso sedentarismo, algo, mucho, o todo, me recuerda a Carlos Saúl y su pizza con champan. Preso de un decidido entusiasmo, por no decir euforia, el Ente Provincial de Termas informa que, en la ciudad de Neuquén, 5.416 personas han recibido prestaciones en su servicio de spa.

Como topónimo, la palabra spa deviene de la ciudad belga de Spa, importante centro hidrotermal ya en la época romana. Como acrónimo, spa podría ser la abreviación de la frase latina “Salus Per Aquam”, es decir, salud a través del agua. A finales de la Edad Media, los spas se multiplicaron en Europa continental e Inglaterra. Como símbolo de estatus social, los beneficios de sus aguas termales eran privilegio de personas de alto rango. En la actualidad, el spa se integra a las aspiraciones del medio pelo argento. Mis jóvenes vecinos, Petro y Lera resumen así su escalera al cielo consumista: shopping semanal, spa mensual, Miami anual.

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Termas de Queñi, Parque Nacional Lanín.
Fuente: (Facebook)

Amigable con el ambiente, e incluso con los bolsillos flacos, el turismo de termas genera trabajo para cientos y cientos de personas en nuestra provincia. Visitar una terma es saludable, no solo por los beneficios del agua, también por la invitación a “parar la máquina” y correrse del mandato productivista… al menos durante la experiencia. Llegar a las termas de Queñi, por ejemplo, después de haber pateado de lo lindo dos horas desde Chachín, es la gloria. Disfrutar de la selva valdiviana, sus rumores y fragancias, en un bolsón de agua a 40°c, y gratarola, resulta encantador. Pero el spa, qué quiere que le diga, ¿no le suena a chamuyo?

La representación del spa moderno suele recurrir a una bella mujer con el rostro embadurnado en vaya a saber qué mezcolanza y dos rodajas de pepino en los ojos. Filólogos en chancletas especulan que el vocablo spa deriva del verbo latino spargere, es decir humedecer. El sueño húmedo de un periodista que gana 300 mil pesos es, con suerte, morfarse las dos rodajas de pepino. Si no fuese tan cierto, sería gracioso. En cualquier caso, los spas de hoy ofrecen un combo de descanso y recreación con saludables terapias acuáticas como baños, piscinas, saunas, hidromasajes y jacuzzis. En la volteada, su marketing también pueden incluir una ristra de servicios como masajes, estética, reflexología, podología y, ya que estamos, carburación y encendido.

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SPA: Somos Pocos, Aleluya. Fuente: (IA)

Por la gracia de dios, en nuestra capital funciona un spa ubicado en la Isla 132 (Teniente de Navío Eliana M. Krawczyk 685 primer piso). Según el parte oficial, la estresada neuquinidad que puede acude allí en busca de: masaje total, local, terapia geotermal, masaje con cañas de bambú, masaje express (48%); belleza facial, máscaras, spa de manos, tratamiento capilar, piernas cansadas, modelado corporal y anticelulítico (16%) y tratamientos de fango, servicios exclusivos de salud y rehabilitación (otro 16%). Con la ñata contra el vidrio, 40% de la población neuquina, que vive en la pobreza, los mira de afuera. ¿Qué dirían Don Felipe, Don Marcelo Berbel o Don Jaime de esto?

La formidable riqueza energética de nuestra provincia permite el ascenso social de miles de familias. Personas que, si así lo desean, pueden vivir perfectamente en una burbuja de consumismo exclusivo y hedonista. No siempre es así, pero puede pasar y pasa. Aquí, allá y en todas partes, el que lo tiene hace con su dinero lo que le apetece. Mientras tanto, otras familias, decenas de miles, quedan fuera del banquete. Esta otra grieta, la de la inequidad, necesariamente genera tensiones, que pueden resultar explosivas. El estrés social no se alivia con jacuzzis. ¿Podrá hacerlo la política? La época de las fiestas, quizás, resulte un banco de pruebas frente a ese interrogante. Mientras tanto, completé los 6 párrafos que me encargaron. Tengo que escribir tres notas más. El spa, una vez más, va a tener que esperar.

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