Minuto Neuquen

¿INCLUSIÓN?

Tiene síndrome de Down, se recibió de auxiliar técnico en carpintería y no lo dejan ejercer

Lautaro Bravo se recibió en el San José Obrero. Su certificado expresa la no habilitación “por la responsabilidad civil que dicha titulación conlleva”.

María Rubio
María Rubio
Productos realizados por alumnos del San José, orientación Carpintería, en la que se formó Lautaro. Fuente: (Facebook)
Productos realizados por alumnos del San José, orientación Carpintería, en la que se formó Lautaro. Fuente: (Facebook)

Marcela Bravo y su hijo, Lautaro, llevan adelante otra pelea. Fue una lucha la inserción escolar primaria por padecer síndrome de Down y no encontrar docentes que adaptaran la currícula y resultó un bálsamo la secundaria, donde encontraron una escuela inclusiva dispuesta a aprender con ellos, como fue el San José Obrero de Neuquén.

A la felicidad de ambos, que llegó a su extremo cuando Lautaro egresó, se le sumó ahora un mal trago: su título no lo habilita para trabajar.

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INCLUSIÓN: lo que se ve y lo que se oculta. Fuente: (Facebook)

Lautaro tiene síndrome de Down y encontró, en el San José, docentes que aprendieron con él, que se abrieron y que no vieron en este joven traba alguna para que aprendiera junto con los demás. “Docentes con ganas de encontrarle la vuelta y lograr el aprendizaje”, como expresaba su mamá hace un tiempo.

Pero, al extenderle el título de “Auxiliar Técnico” en la especialidad carpintería, de acuerdo al Plan de Estudios resolución N°0491/93, se hizo una salvedad: “Esta certificación no es habilitante para el ejercicio profesional por la responsabilidad civil que dicha titulación conlleva”.

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San José Obrero, la institución que entendió de inclusión. Fuente: (Facebook)

Por este motivo, Marcela expresó: “Que la trayectoria de Lautaro estuviese atravesada por criterios y decisiones curriculares (ppi, apoyos y ajustes) externos a él, no debe poner en tela de juicio el valor de la educación que adquirió y se apropió, como tampoco las menciones de honor recibidas durante su paso por el nivel medio (mejor compañero, premio San José, cuerpo de abanderados), con lo cual forjó su trama profesionalizante como cualquier otro estudiante”.

“Limitar o reducir el derecho a su título en condiciones de igualdad con el resto de los estudiantes, solo deja ver el conjunto de  prejuicios, sospechas y sobrevigilancia hacia las personas con discapacidad, considerándolas incapaces de apropiarse de los bienes totales de la Cultura”, agregó y se preguntó: “¿Qué es entonces la Inclusión sino se la entiende como la posibilidad de dotar plenamente de los bienes culturales que la educación ofrece? Una práctica engañosa”.

Desde la Agrupación “Personas con derechos” manifestaron sobre el tema que “el Consejo Provincial de Educación del Neuquén violó el derecho a la titulación igualitaria de Lautaro, lo cual no solo constituye un acto discriminatorio, sino que también vulnera su dignidad y calidad de vida”.

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Carpintería, una de las orientaciones con salida laboral que brinda el colegio. Fuente: (X)

“El Estado tiene la obligación de garantizar la educación y promover la inserción laboral de las personas con discapacidad. El Consejo Provincial de Educación debería haber realizado todos los ajustes razonables y facilitado medidas de apoyo reales para que Lautaro certificara la profesión que eligió y pudiera trabajar como carpintero en las mismas condiciones que el resto de sus compañeros”, resaltaron.

“La capacidad general se presume y la limitación para realizar determinados actos jurídicos es de carácter excepcional. Solo por sentencia judicial se limita la capacidad de una persona. El resto, como el caso de Lautaro es discriminación por motivos de discapacidad. La restricción de los derechos laborales a las personas con discapacidad afecta a quienes resultan marginados y al sistema democrático en su conjunto”, concluyeron.