Minuto Neuquen

FAUNA AUTÓCTONA

No hay estepa sin guanacos

Presente en la región desde el Neolítico, el herbívoro nativo más grande de Patagonia es el mejor aliado de su hábitat estepa, pero quedan apenas unos 20 mil en Neuquén.

Jorge Gorostiza
Jorge Gorostiza
Guanacos, emblema de nuestra fauna.
Guanacos, emblema de nuestra fauna.

A pesar de ser un símbolo de nuestra Patagonia, el guanaco (Lama guanicoe) viene siendo fuertemente “cuestionado”, a tal punto de pretender instalar la idea de que se trata de una suerte de amenaza o directamente una plaga apocalíptica que terminará por destruir nuestro territorio. Por supuesto, el origen de tales afirmaciones no es inocente, sino que responde a un interés muy concreto: quiénes se benefician de las pasturas. Si nos dejamos llevar por los productores de ovinos, los guanacos son algo así como un Satanás de cuatro patas. Aparentemente, la disyuntiva es clara y excluyente: ovejas o guanacos.

Sin embargo, los expertos descartan  la dicotomía a la vez que sostienen la necesidad de un manejo adecuado de la población de guanacos, para el cual, como es lógico, debería comenzarse por conocer  la especia y su relación con nuestro hábitat. Con algo así como diez milenios de evolución sobre este territorio, el guanaco está perfectamente adaptado a la estepa de modo tal que su presencia, lejos de ser una amenaza, resulta respetuosa del ambiente y su conservación. Esto es así porque, a diferencia de especies introducidas como ovejas y chivos, el desarrollo del guanaco, su población, alimentación, digestión y hasta su “diseño” ha acompañado la evolución de la propia estepa y sus pasturas.

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A salvo de los cazadores.

Especie vulnerable

Ya desde la época de la conquista, se registra la presencia de guanacos en cinco países de América del Sur: Perú, Bolivia, Paraguay, Chile y Argentina. De una población original estimada de centenares de millones de ejemplares, en la actualidad se calcula que sobreviven apenas unos dos millones de guanacos. De esa población, más del 90 % se encuentra en la Patagonia argentina. Dentro del territorio neuquino se calcula que quedan apenas unos 20 animales. La caída de la población de guanacos en la región obedece, principalmente, a la competencia por agua y pasto con ovejas y chivos, pero también a la caza furtiva para consumo de su carne, “actividad” muy facilitada, en las últimas décadas, por las picadas y caminos petroleros que ingresan en la estepa.

Luego de años de vertiginosa caída del número de ejemplares, investigaciones recientes sugieren un leve repunte en la población de guanacos, producto de las normativas de protección, una mayor conciencia ambiental y, tal vez lo más interesante, la comprobada posibilidad de coexistencia con actividades productivas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, un sector del poder económico ha instalado la idea de que estamos frente a una sobrepoblación o, incluso, un crecimiento exponencial del guanaco. Nada más alejado de la realidad. En nuestra provincia, según Resolución 887/21, la especie está categorizada como vulnerable, con aproximadamente unos 12 mil ejemplares en el Noreste, unos 5 mil en el Sur y alrededor de 3 mil repartidos entre distintas poblaciones muy pequeñas y aisladas entre sí.

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Emblema de nuestra estepa.

El guanaco mejora y cuida la Patagonia

Martín Julio Monteverde es doctor en Ciencias Biológicas y director general del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN). Con él conversamos para esta nota: “No hay chances de que una especie que ha evolucionado junto con estos ambientes desde hace miles de años pueda devastar o desertificar la Patagonia. Afirmar eso es un disparate. El guanaco es el herbívoro nativo más importante de ambientes áridos y semiáridos y, en términos ecológicos, en tanto principal consumidor de la vegetación característica del lugar, mantiene la estructura del suelo y modula su crecimiento. La presencia de guanacos es siempre beneficiosa para la estepa, un ambiente muy poco fértil, porque los guanacos orinan y defecan en comunidad, siempre en el mismo lugar, originando así bosteaderos muy fértiles debido a la presencia de materia orgánica. A su vez, estos bosteaderos funcionan como una especie de oasis y trampa de semillas de plantas nativas. Estas semillas, llegado el momento, ayudarán a dispersar y aumentar la vegetación, en una dinámica ventajosa para el ambiente”.

“A esto hay que sumarle que el guanaco es la principal presa del puma, de modo que las poblaciones de guanaco evitan o minimizan de manera indirecta los ataques de pumas a rebaños de ovejas o piños de chivos. Por eso, hablar de una invasión de guanacos es una locura. La desertificación en la Patagonia tiene una fuerte impronta con el mal manejo de los rebaños de ovejas. El guanaco mejora y cuida la Patagonia porque la especie posee mecanismos que conservan los ambientes donde habita, autorregulando la cantidad de ejemplares en función de la disponibilidad de alimento. Todo esto lo hacen con una gran precisión que fue seleccionándose a través de su evolución en estos ambientes. Este comportamiento es una estrategia evolutivamente estable para la especie”, asegura el especialista.

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Vista habitual en la zona del Collón Cura.

Un macho con su harén

¿Cómo funciona la autorregulación de la especie? Martín Monteverde lo explica así: “En los guanacos y en otros órdenes de mamíferos, existe una defensa de territorio por parte de un macho dominante. En el caso de los guanacos, ese macho tiene un harén de hembras con sus chulengos y defiende su territorio fuertemente del ingreso de otros machos más jóvenes que intentan tomar esos harenes. En ese territorio cada grupo encuentra refugio, comida, agua y, eventualmente, zonas inaccesibles para los cazadores. Esta defensa de los recursos del territorio determina una cantidad de ejemplares de guanacos compatible con la supervivencia del conjunto. Por eso decimos que los guanacos se autorregulan solitos porque aprendieron, en términos de ventajas evolutivas, a conservar los ambientes en los que habitan: si hay mucho recurso, habrá muchos guanacos. Caso contrario, habrá pocos. Siempre tantos como sea sustentable”.

“Por su propia historia evolutiva, el guanaco es un centinela, un cuidador, del ambiente patagónico. Su pisada, por ejemplo, tiene una almohadilla plantar extremadamente blanda, en relación a los ovinos o caprinos. Entonces, su desplazamiento por el territorio es mucho más amigable con el ambiente (a diferencia de ovejas y chivos). Otra diferencia con ovinos y caprinos, es que los guanacos son muy eficientes a la hora de forrajear. Los guanacos nunca van a matar la planta que comen. Van a alimentarse de ella lo necesario pero sin terminar con ella, sin matarla, sin arrancarla de raíz. Esto permite que la estepa se recupere. Todos estos son argumentos, no suposiciones, argumentos que permiten afirmar que el guanaco es siempre beneficioso para la estepa. Si hay procesos de desertificación tienen que ver con las ovejas, no con los guanacos”, concluye Monteverde.

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Corral de captura.

Nuevas reglas de juego

En septiembre de 2024, la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, por intermedio de la Disposición 812/2024, habilitó a las provincias patagónicas para que establezcan planes de manejo y aprovechamiento del guanaco, incluyendo su producción ganadera en cautiverio y la exportación de su fibra y su carne. Desde el año 2019, el guanaco era una especie protegida, ahora, gracias a las presiones de determinados sectores productivos de la región, pasó a ser considerada una plaga. En ese marco, las nuevas reglas de juego dispuestas por el gobierno nacional, proponen que las provincias patagónicas establezcan sus propios planes de aprovechamiento racional del recurso. A tal fin, las provincias interesadas deberán realizar “una estimación poblacional previa dentro de cada predio habilitado”. Si la superficie habilitada supera el 20 % del territorio provincial, deberá realizarse un censo de la población de guanacos.

Cumplidos estos requisitos, las recientes “Directrices para el uso sostenible del guanaco” prevén las siguientes modalidades de explotación de la especie:

  • Manejo de guanacos en silvestría mediante el método de arreo, encierre, esquila y liberación de los ejemplares.

  • Manejo en silvestría mediante el método de arreo, encierre y faena de ejemplares (con o sin esquila).

  • Captura de ejemplares con otros fines (establecimiento de planteles de cría, exportación de animales vivos, caza comercial).

  • Cría en cautiverio.

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El nuevo marco regulatorio habilita la exportación de carne de guanaco.

El nuevo marco regulatorio habilita el tránsito entre provincias de guanacos vivos utilizados en la actividad ganadera, así como su exportación y la de sus productos derivados. De acuerdo con las directrices, la captura y esquila podrá ser autorizada en dos períodos diferentes: entre el 30 de agosto y el 15 de noviembre (período preparto), y entre el 15 de enero hasta el 30 de marzo (período posparto), en el que se extremarán los recaudos con el objeto de reducir el riesgo de abortos y de arreos de crías menores de un mes.

Respecto del  aprovechamiento comercial del guanaco, en el Sur de la provincia de Neuquén existe un criadero de esquila de guanacos silvestres a fin de comercializar la fibra, un material de alto valor en el mercado. En cuanto al faenamiento y refrigeración de su carne, por el momento, no resulta una actividad rentable dentro de la plaza local, ya que su sabor no está dentro del gusto esperado de los consumidores y consumidoras. En cualquier caso, antes de pensar en consumir carne de guanaco hay que cuidar que su población, continuar con las estrategias de manejo y conservación de esta especia amenazada por la pérdida de su hábitat, la ganadería, la caza y la actividad petrolera.

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