La seguridad en los yacimientos petroleros fue puesta en jaque este miércoles, tras reportarse un audaz robo de gran envergadura en el área RN-1029, cerca de Vista Alegre. Desconocidos lograron sustraer la punta de un martillo hidráulico de una retroexcavadora, una pieza que pesa 800 kilogramos y cuyo valor en el mercado asciende a aproximadamente 18 mil dólares.
La información policial consignó que el hecho se consumó entre la noche del martes y la mañana del miércoles, un período en el que no se registraron movimientos sospechosos, a pesar de contar con patrullaje privado en el sector.

Personal de la comisaría 49 investiga el llamativo robo. Fuente (X)
El Comisario Luis Villanueva, jefe de la Comisaría 49 de Vista Alegre, detalló la inusual mecánica del robo. Los operarios notaron la falta del accesorio al iniciar su jornada, encontrando la retroexcavadora estacionada, pero sin la punta del martillo hidráulico que había sido utilizado hasta la tarde anterior.
Los delincuentes no solo desengancharon el pesado accesorio, sino que también movieron la maquinaria pesada. La retroexcavadora, asegurada con llave, fue trasladada unos 200 metros hasta la zona de la Ruta 51, donde fue abandonada.

Cuando los operarios retomaron el turno, se encontraron con el faltante del martillo hidráulico. Fuente (Policía de Neuquén)
"Creemos que utilizaron otra máquina para trasladar el martillo hidráulico, y que había un vehículo esperando en el lugar para transportar el cargamento", explicó el Comisario Villanueva.
Un dato que intriga a los investigadores es que la cabina de la retroexcavadora no presentó signos de haber sido forzada. Esto llevó a la principal hipótesis: los ladrones habrían utilizado una llave original de las máquinas Caterpillar para encenderla y moverla. Según la policía, los operarios confirmaron que las llaves de estos equipos son, a menudo, intercambiables entre modelos similares.
Un precedente peligroso
El robo marca un preocupante precedente en la zona. Pese a las medidas de prevención implementadas desde diciembre pasado, la ausencia de cámaras de seguridad en el sector permitió que la operación, que requirió logística y otra maquinaria pesada, se llevara a cabo sin dejar indicios claros ni activar alarmas.