Una vez revelado el escándalo en la Subsecretaría de las Mujeres de la Municipalidad de Neuquén por maltrato laboral y entrega de alimentos vencidos que dio a conocer Minuto Neuquén, una de sus ex trabajadoras se animó a vencer el miedo y contar su propia experiencia.
Alejandra Enriquez, a quien habíamos mencionado como Belén, trabajó en la Casa Aliwenko desde diciembre de 2019. Después de mucho tiempo utilizó sus redes sociales para contar algo que mantuvo en silencio durante mucho tiempo: cómo fue trabajar en el organismo municipal que debía proteger a las mujeres vulneradas en un contexto de violencia laboral y con severas irregularidades de gestión liderada por Alejandra Oherens. “Lo que encontré fue exactamente lo contrario”, remarcó.
La titular de la subsecretaría de las Mujeres, Alejandra Oehrens. Fuente: (Municipalidad de Neuquén).
Enriquez vio con sus propios ojos cómo se almacenaban y distribuían los módulos alimentarios en la Casa de las Mujeres. “No entendía por qué ciertas cosas no llegaban a quienes realmente las necesitaban. Incluso se me llegó a prohibir que asistiera a mujeres que pedían ayuda urgente, solo por cuestiones partidarias, sin importar que tenían hambre y estaban en situaciones de extrema vulnerabilidad”, dijo. También señaló que la subsecretaría, Alejandra Oherens no gestionaba los recursos mínimos para operar. “Comprábamos insumos, materiales y hasta cosas para donaciones con nuestra propia plata, y no siempre llegaban a donde tenían que llegar”, sentenció.
“Todo esto afectó mi salud, mis vínculos, mi economía y mi vida entera. Lloraba todos los días al llegar al trabajo, pero no podía llorar en mi casa porque no quería que mis hijos me vieran así”.
Enríquez comentó que la subsecretaria Alejandra Oehrens “instaló un clima de terror donde ninguna de nosotras se sentía segura”. Gritos. insultos, humillaciones, amenazas “explícitas” de despido y jornadas laborales de más de 12 horas son las situaciones de “violencia laboral sistemática” que enumeró. “El clima laboral era un infierno”, remarcó.
La trabajadora aseguró que realizaba tareas operativas, pero sus funciones se expandieron hacia labores de mantenimiento en el edificio y en el patio de Aliwenko: cortar el pasto, podar, limpiar, etc. Comentó que todo lo debía hacer con sus propias herramientas. “Me mandaban sola a barrios alejados a entregar módulos, ropa, leña y asistencia social en mi vehículo personal, sin nafta, sin viáticos, sin seguro, sin acompañamiento y sin apoyo cuando quedaba varada. Tampoco me garantizaban seguridad”, indicó.
El accidente laboral le provocó lesiones crónicas. Fuente: (Facebook)
En el año 2021, Enriquez sufrió un accidente laboral en su moto mientras se dirigía a su puesto de trabajo, luego de haber repartido volantes durante la campaña electoral dentro del horario laboral. “Quedé con lesiones crónicas y una discapacidad física. Después de eso, la violencia aumentó. En lugar de acompañarme, esperaron a que mi contrato venciera para no renovarlo”, agregó.
Luego de sufrir una importante lesión en su rodilla y sus brazos, Enriquez buscó ayuda. “Toqué puertas dentro de distintas áreas de la municipalidad, hablé con personas con poder de decisión y hasta con políticos importantes que conocían la situación de cerca”, pero agregó: “Nadie hizo nada. Siempre quedé sola, con la sensación de que lo que estaba viviendo no le importaba a nadie o de que nadie quería meterse”.
Cajas de alimentos vencidos arrojados en un contenedor. Fuente: (Whatsapp)
En ese momento, comentó que nunca fue informada sobre mis derechos laborales y los recursos que le proveía la ART, como el acceso al apoyo psicológico. “Pagué mi recuperación como pude y todavía hoy no puedo conseguir un trabajo formal por las secuelas físicas de ese accidente”, acentuó.
Alejandra Enriquez aseguró que su historia laboral dentro de la institución no es un caso aislado. “Lo que viví yo, lo vivimos muchas. Y en un área que se supone debe proteger a las mujeres, estas violencias duelen el doble”, concluyó.
Oherens continúa a cargo de la Subsecretaría de las Mujeres. Fuente: (Municipalidad de Neuquén )
A modo de anécdota, Enriquez comentó que tiempo después de haber sido desvinculada de la Subsecretaría de la Mujer, encontró a Oehrens en el barrio Cuenca XVI mientras se dirigía a su casa. Atravesada por la impotencia y el enojo contenido la increpó. Días posteriores, habría recibido una denuncia por parte de la funcionaria.
Autoridades en silencio
Luego de la publicación realizada por Minuto Neuquén, la Municipalidad no brindó ningún tipo de explicaciones sobre las irregularidades denunciadas en la Subsecretaría de las Mujeres. Quien sí realizó declaraciones a medios como LU5, LMNeuquén y Radio 7 fue la propia subsecretaria, Alejandra Oherens.
Durante las entrevistas periodísticas, la funcionaria detalló estadísticas de casos de situaciones de violencia contra las mujeres y el aumento de casos graves. Sin embargo, no hizo mención a la entrega de módulos alimentarios vencidos, a las denuncias por maltrato por parte de las ex trabajadoras del área, ni tampoco aclaró cuál es la metodología para procesar los datos estadísticos que realiza el Observatorio Municipal de Violencia Contra las Mujeres porque las ex empleadas habían denunciado que los datos no eran confiables. Pocos segundos antes de finalizar su entrevista en Radio 7, Oherens explicó que continuará en el organismo, y sin hacer alusión a nada específico, declaró: "Que no nos pongan palos en la rueda".