Minuto Neuquen

DERECHOS HUMANOS

Una multitud despidió a "Lolín" Rigoni y le agradeció su lucha y su legado

Dolores López Candan de Rigoni murió el martes a los 100 años de edad.

Marcelo Castro
Marcelo Castro
Dolor por su partida y agradecimiento por su legado. Así despidieron a Lolín Rigoni en el cementerio central. Fuente (Emiliano Ortiz)
Dolor por su partida y agradecimiento por su legado. Así despidieron a Lolín Rigoni en el cementerio central. Fuente (Emiliano Ortiz)

Una multitud despidió a Dolores Noemí López Candan de Rigoni, “Lolín”, la última Madre de Plaza de Mayo filial Alto Valle y Neuquén, quien murió en la madrugada del martes 5 a los 100 años de edad. La mitad de su vida la puso a disposición de las causas por los Derechos Humanos y en especial en buscar Justicia por la desaparición de Roberto “Champa” Rigoni, su hijo, asesinado en 1977 por la dictadura cívico-militar.

Unas 500 personas estuvieron en el cementerio central de Neuquén para darle el último adiós. Fue una ceremonia en la que confluyeron dolor por su partida, pero también alegría y agradecimiento por todo lo que hizo en su vida y que dejó como legado. Fue, a su manera, una especie de celebración de la vida.

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Una multitud participó de la despedida a Lolín Rigoni, la última Madre de Plaza de Mayo de Neuquén. Fuente (Emiliano Ortiz)

Dirigentes políticos, sindicales, de Derechos Humanos pero por sobre todo un grupo importante de militantes sociales y del grupo de Apoyo a Madres, acompañaron el cortejo desde el ingreso a la necrópolis hasta el depósito donde permanecerá su cuerpo hasta ser cremado, como lo pidió.

Hubo extensos aplausos tras la frase: “Lolín Rigoni, presente, ahora y siempre” que sonó en el cementerio varias veces. Estuvo presente su nieto Sebastián, quien cantó una canción que había compuesto para recordar a su padre Roberto. También hicieron música Ana Jorgelina Sotelo y “Tito” Gutiérrez.

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Llantos, aplausos y música, en la despedida a Lolín Rigoni. Fuente (Emiliano Ortiz)

Su hermana Zulema López Candan de Kubli la despidió con una sentida frase: “Gracias Lolín, seguimos hermanadas en toda la vida, sos el orgullo de mi vida”, mientras que su nieta Florencia Elissetche le prometió “ser tus brotecitos”.

Lolín había cumplido, en marzo pasado, los 100 años de edad. Se ató el pañuelo blanco en la cabeza en 1977, luego del secuestro, desaparición y asesinato de Roberto “Champa” Rigoni, cuyo cadáver se lo entregaron cuatro años más tarde.

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El ingreso del coche fúnebre al cementerio central de Neuquén. Fuente (Emiliano Ortiz)

Lolín fundó, al calor del obispo Jaime De Nevares, la filial Madres de Plaza de Mayo de Alto Valle y Neuquén junto a Josefina Lepori de Mujica “Beba”, Inés Ragni , Adelina Pons de Pifarre, Aisa Passarini de Peralta, Zara Maritana Dehai de Arrazola, Feliciana Alcampan de Pichulman, Lila Julia Garnero de Vecchi y María Luisa Jacobo de Tronelli, entre otras.