Un tribunal de Impugnación absolvió a los cuatro imputados en la desaparición y asesinato de la adolescente Otoño Uriarte, ocurrido en Fernández Oro en 2006. Argumentó que hubo una errónea valoración de la prueba genética, la odorológica y que hubo testimonios no contundentes que se utilizaron como sustento central de la sentencia condenatoria.
Maximiliano Lagos, José Jafri, Néstor Cau y Ángel Antilaf habían sido condenados a prisión perpetua en un juicio “histórico” que ponía fin a 19 años de impunidad, por los delitos de privación ilegítima de la libertad seguida de muerte.

El tribunal que condenó a perpetua a los cuatro imputados. Fuente: (Flor Salto)
Las defensas de los imputados presentaron un recurso de Impugnación al considerar que “se había efectuado una interpretación inadecuada de elementos probatorios relevantes”. Por ejemplo, controvirtieron la prueba de ADN a un cabello encontrado y a la que se denominó “pelo 17”. La sentencia original sostuvo que existía una “coincidencia significativa con el perfil genético de José Jafri”. Sin embargo, el Tribunal de Impugnación destacó que esta conclusión “no se correspondía con el testimonio brindado en juicio por la perito genetista Belén Rodríguez Cardozo, quien afirmó que las características genéticas observadas excluían categóricamente a Jafri y a cualquier integrante de su línea paterna como posibles contribuyentes de la muestra”.
También se objetaron las conclusiones extraídas respecto de la muestra genética levantada del nailon que cubría el cuerpo de la víctima. Según el Tribunal de Impugnación, “la sentencia condenatoria habría atribuido indebidamente perfiles genéticos concretos a la víctima y a los acusados, cuando en realidad el informe pericial advertía que la degradación de las muestras impedía establecer perfiles identificables con certeza”.

Gigantografía de Otoño Uriarte, secuestrada y asesinada en 2006 en Fernández Oro. Fuente: (Intempestiva)
Otro aspecto debatido fue la prueba odorológica realizada con perros rastreadores. El tribunal de juicio de Cipolletti había sostenido que esta prueba ubicaba a los cuatro imputados en contacto con el nailon que cubría el cuerpo de Otoño Uriarte. El Tribunal de Impugnación advirtió que la pericia odorológica carecía de rigor científico suficiente, debido a las condiciones ambientales extremas a las que estuvo expuesto el nailon y la presencia admitida de falsos positivos. También enfatizó que esta prueba indiciaria no fue adecuadamente contrastada con los resultados genéticos que evidenciaban una importante degradación.
Finalmente, se revisó el peso asignado a ciertos testimonios indirectos, especialmente aquellos aportados por testigos que refirieron versiones “de oídas” y cuyas declaraciones presentaban inconsistencias o imprecisiones. El Tribunal de Impugnación entendió que dichos testimonios carecían de sustento probatorio autónomo y no se encontraban corroborados por otras evidencias objetivas que permitieran afirmar la participación de los acusados con el grado de certeza requerido.

Otoño Uriarte fue asesinada cuando tenía 16 años, en 2006. Su crimen engrosa la lista de casos impunes en Río negro. Fuente (X)
A partir de estas observaciones, el Tribunal de Impugnación, por unanimidad, resolvió revocar la sentencia condenatoria y absolver a los imputados. En su parte resolutiva, ordenó, además, su inmediata libertad. Solo Germán Ángel Antilaf permanecerá en prisión porque cumple condenas por otros delitos.
Otoño Uriarte tenia 16 años cuando fue secuestrada en la localidad de Fernández Oro, en octubre de 2006. Su cadáver fue encontrado en abril de 2007 en un canal de la usina del paraje El 30.

Los acusados fueron absueltos. Fuente: (X)
Con la absolución de los imputados, el crimen de la adolescente se suma a la lista de asesinatos de mujeres ocurridos en la provincia de Río Negro que aún no fueron resueltos. Los más resonantes fueron el doble crimen de Río Colorado, el primer triple crimen de 1997 -por el que está condenado Claudio Kielmasz, pero no los autores materiales- el triple crimen del laboratorio, el asesinato de Ana Zerdán o el de la kinesióloga Diana Del Frari, entre muchos otros.