El miedo y la desesperación se apoderaron de los comerciantes del barrio Sarmiento. Marcela, propietaria de una fiambrería local, brindó un crudo testimonio sobre la situación de inseguridad que atraviesa, donde los robos bajo la modalidad "hormiga" han derivado en episodios de extrema violencia física.
El último hecho de inseguridad ocurrió el pasado miércoles, cuando tres sujetos que ya habían sido identificados por robos previos ingresaron al comercio. Al solicitarles que se retiraran, los individuos reaccionaron de forma violenta: "Amenazaron a mi hijo y le lanzaron un botellazo al pecho. Destrozaron una caramelera y una heladera valuada en un millón de pesos", relató la mujer en diálogo con FM Red Social.

Los tres delincuentes que ingresaron al negocio fueron reconocidos por sus antecedentes. Fuente (Centenario Digital)
Este ataque no es un hecho aislado. Semanas atrás, una joven trabajadora del establecimiento fue atacada con un arma blanca por dos mujeres, marcando el inicio de una escalada que ahora incluye amenazas de muerte directas hacia la familia de la dueña.
Marcela denunció que la situación es "triste y seria", señalando que los delincuentes, incluso, pasan por el frente del local amedrentándolos desde la calle. "Estamos expuestos; los vecinos que vienen a comprar tienen mucho temor. Necesitamos presencia policial e iluminación", reclamó frente a la situación de inseguridad.
"Vivimos el día a día"
A pesar de que las cámaras de seguridad registran los hurtos constantes —desde botellas de vino hasta helados—, la respuesta de los delincuentes al ser confrontados es siempre la agresión. Si bien las autoridades policiales se comprometieron a intensificar los patrullajes en el sector, la comerciante manifestó su incertidumbre: "Vivimos el día a día y esto nos genera una pérdida de ventas constante".