La reunión que el gobernador Rolando Figueroa compartió el martes, con ex intendentes del Movimiento Popular Neuquino (MPN), hizo ruido y está bien que así sea. Entre otras cosas, porque este 2026 es un año preelectoral y Figueroa es el máximo referente de la política provincial; ese al que todos conocen; ese al que propios y extraños observan en sus intentos por dilucidar lo que viene hacia adelante.
Las especulaciones en cuanto a un supuesto inicio de conversaciones son naturales, para bien y para mal. Para destacar el poder de convocatoria o para intentar un daño en la imagen. El mensaje depende, siempre, de las intenciones de quien lo difunda. Y cada vez que se agita el avispero, esos mensajes abundan.
Encuentro de Figueroa con intendentes. Créditos(Face)
No obstante, la realidad es otra. Y nada tiene que ver con el supuesto inicio de una eventual carrera rumbo al calendario electoral, sino con la continuidad de una política de escucha que el gobernador mantiene desde el inicio mismo de su gestión, y que lo ha llevado a reunirse con diputados, ex diputados, jefes comunales, dirigentes de entidades de bien público y diversos actores de la sociedad. Las reuniones fueron muchas y en distintas regiones de la provincia.
El propio Figueroa ha dicho que está metido de lleno en la gestión -considera al 2026 un año de profundización del modelo con el que ha sacado adelante a la provincia- es por ello que, al menos hasta el momento, no hay lugar para el tejido de alianzas ni mucho menos para la insinuación de candidaturas. Más aún, ha dejado en claro que no está entre sus intenciones (ni siquiera remotas) regresar al MPN, partido al que de hecho enfrentó y derrotó luego de que no le ofrecieran las garantías para disputar la interna. Ni siquiera contempla la chance de analizar una hipotética posibilidad de regreso aseguran en su entorno directo que por cierto, es reducido y calificado.
Encuentro de Figueroa con intendentes de Comunidad. Créditos(x)
Figueroa es el conductor de La Neuquinidad, un frente de partidos que incluye expresiones del PRO, del peronismo y hasta del espacio libertario, por citar solo algunas las fuerzas que lo componen. Como todo frente, se rige por una estructura interna orgánica que implica el intercambio de ideas y "el asunto del MPN" ni siquiera se ha debatido. Es más, ni siquiera está en agenda, porque a nadie -en los niveles de conducción- se le ha ocurrido incluirlo.
Figueroa está fuera del MPN y no tiene previsto regresar. Además, ese partido se encuentra inactivo, son su sede central (la de la avenida Olascoaga) literalmente cerrada desde hace años y con varias cuestiones a resolver. Entre ellas, la renovación de autoridades.
En Aluminé hubo unos 50 ex intendentes que conocen muy bien a Figueroa y seguramente comulgan con el modelo neuquino que ha logrado eliminar los gastos innecesarios del Estado, reducir la planta política e incrementar las partidas presupuestarias de Educación, Seguridad, Infraestructura vial y salud. Es decir, respetan a quien ha logrado dejar atrás la pesada herencia que dejó precisamente la última gestión del MPN, la que Omar Gutiérrez condujo al naufragio.