El domingo por la tarde, los bomberos voluntarios de Centenario acudieron de urgencia a un sector de hectáreas abandonadas lindantes a la Ruta 7. A las 16 horas, el fuego comenzó de forma intencional y avanzó con rapidez hacia el mayorista Tina y el Cementerio local. Las llamas superaron los 15 metros de altura en una zona que ya sufrió tres episodios similares durante los últimos dos años debido a la acumulación de maleza y basura.
La magnitud del siniestro obligó a los bomberos a solicitar refuerzos de inmediato para proteger un complejo de viviendas cercano. El personal trabajó en un terreno con desniveles y espinas, donde desplegó más de 300 metros de líneas de agua para frenar el avance del frente ígneo. Con el uso de tecnología de drones térmicos, los rescatistas detectaron focos subterráneos con temperaturas de 250 grados que amenazaban con reiniciar el fuego en cualquier momento.

El incendio afectó un sector de 2,5 hectáreas. Fuente: (Facebook)
El jefe de los bomberos, Patricio Álvarez, denunció públicamente la falta de respuesta por parte de las autoridades municipio ante el pedido de camiones cisterna. Mientras el equipo combatía el incendio a menos de 50 metros de las estructuras habitadas, los teléfonos de Defensa Civil y Servicios Públicos no recibieron las llamadas de auxilio. Esta ausencia de coordinación estatal puso en riesgo el abastecimiento de las unidades y provocó daños costosos en el equipamiento del cuartel.
Álvarez manifestó su descontento por la desatención oficial durante el operativo y la falta de mantenimiento en los predios privados y públicos. "Si se hubiera quemado esta estructura seguramente mañana dirían que llegamos tarde, que no había agua", aseguró el jefe del cuerpo activo. También cuestionó la ausencia de prevención en el sector: "les pedimos a los gobernantes que atiendan, para eso les pagan el sueldo", reclamó visiblemente molesto, ante la mirada de los vecinos que temían por sus hogares.

Los bomberos desplegaron 300 metros de líneas de agua. Fuente: (Facebook)
Hacia el final de la jornada, el secretario de Servicios Públicos, Marcelo Arévalo, se presentó en el lugar junto a un camión de agua que llegó una hora y cuarto tarde. Para ese momento, el incendio ya estaba bajo control gracias al esfuerzo del personal voluntario y de la policía. La jornada dejó el saldo de 2,5 hectáreas quemadas y mangueras inutilizadas con un valor de 500 dólares cada una, en un siniestro que la justicia investiga como un acto intencional.